La frustración y la nostalgia de su país conducen a uno de cada cuatro inmigrantes a la depresión

Los extranjeros ya representan el 10% de los pacientes atendidos en las unidades de agudos de la provincia La sensación de fracaso, la soledad y las diferencias culturales provocan el 'síndrome de Ulises'

ALMUDENA NOGUÉSMÁLAGA
La frustración y la nostalgia de su país conducen  a uno de cada cuatro inmigrantes a la depresión/
La frustración y la nostalgia de su país conducen a uno de cada cuatro inmigrantes a la depresión

Los especialistas lo han bautizado como el 'síndrome de Ulises'. Una denominación con tintes mitológicos tras la que se esconden cuadros de ansiedad, estrés o depresión. Al igual que el guerrero protagonista de la 'Odisea' de Homero, miles de inmigrantes luchan a diario por sobrevivir contra las adversidades sociales y económicas lejos de sus países de origen. Sin el apoyo de sus familiares y amigos, algunos extranjeros se sienten incapaces de afrontar los problemas derivados del llamado 'duelo migratorio'. Una auténtica carrera de obstáculos que agota la estabilidad emocional y siembra la angustia en muchos de los magrebíes, subsaharianos, latinoamericanos e inmigrantes del Este de Europa que deciden comenzar una nueva vida en Málaga. Expertos consultados por este periódico aseguran que están asistiendo a un «aumento espectacular» de los síndromes ansioso depresivos entre los foráneos y hablan ya de uno de cada cuatro inmigrantes afectados. Sus casos también están dejando huella en las unidades de salud mental de los centros de salud de la provincia.

El coordinador andaluz de salud mental, Rafael del Pino, explica que los inmigrantes constituyen un grupo de población muy vulnerable por sus dificultades de integración. Así, este experto, jefe de psiquiatría del Hospital Clínico, constata que al hilo del aumento de población foránea en la provincia y de su complicada situación social, los cuadros de trastornos mentales de este colectivo tratados en los centros médicos malagueños se han multiplicado en los últimos años.

Hasta tal punto que, en palabras de Del Pino, el 10% de los pacientes atendidos actualmente en las unidades de agudos son extranjeros. El tratamiento de estos trastornos adaptativos incluyen tanto intervenciones individuales o contextuales, en el medio familiar, como una actuación farmacológica a base de ansiolíticos y productos antidepresivos.

Miedo y soledad

El estrés de los inmigrantes tiene -a juicio de los psiquiatras-, cuatro factores vinculantes: la soledad, la sensación de fracaso, el sentimiento de miedo y la ardua lucha por sobrevivir, con empleos precarios y malas condiciones de vivienda, por hacinamiento o convivencia de diferentes familias bajo un mismo techo. «La situación que se encuentran aquí es muy distinta a la que soñaban en sus países. Por ello, a muchos se les cae el mundo encima y se hunden», apostilla Jesús López, educador social de la asociación La Mitad del cielo.

Un estudio reciente realizado en Barcelona concluye que un 58% de los inmigrantes que van al médico tienen depresión. Un dato revelador que evidencia los desequilibrios emocionales que azotan a los extranjeros afincados fuera de su entorno. La trabajadora social de la organización Málaga Acoge, Carmen Pérez, calcula en este sentido que uno de cada cuatro foráneos muestra síntomas de deterioro mental. «Nosotros empezamos a sospechar cuando observamos cambios bruscos de humor y de comportamiento o vemos que se refugian en el alcohol y las drogas», dice esta experta al tiempo que insiste en lo mucho que cuesta concienciar a los inmigrantes para conseguir que vayan a un especialista.

De hecho, como sostiene el psiquiatra del grupo de salud mental e inmigración de la Asociación Andaluza de Neuropsiquiatría, Nabil Sayed, algunos de los extranjeros que acuden a consultas de atención primaria ni siquiera son conscientes de que padecen trastornos mentales. «Muchos van al médico con fuertes dolores abdominales, úlceras, vómitos, cefaleas insoportables o problemas en la espalda y ni saben lo que les pasa. Esto ocurre porque por regla general, los inmigrantes tienden a somatizar los trastornos mentales» cuenta Sayed.

Ante este panorama, los facultativos afirman que la salud mental de los extranjeros se perfila como uno de los principales retos del sistema sanitario cara al futuro.Y es que los propios psiquiatras insisten en que el perfil y la magnitud del trastorno son mayores de lo detectado, ya que sólo se conoce «la punta del iceberg».

Aumento de casos

Con este diagnóstico coincide el coordinador en Málaga del programa de integración y educación sociosanitaria con inmigrantes desarrollado por Médicos del Mundo, Gabriel Ruiz, que fundamenta esta impresión en los datos que se desprenden de la última memoria de esta organización. Así, en el conjunto de patologías detectadas por la asociación durante 2005 destaca muy por encima del resto, los síndromes ansioso-depresivos que registraron 139 casos, una cifra que multiplica por cinco a la de 2004, establecida en 27.