Una rivalidad descafeinada

Carmen Irigoyen y Almudena Cerrudo, jugadoras del Villa de Mijas y del Costa del Sol, respectivamente, son buenas amigas en la calle y contrincantes dentro de la pista. Las deportistas reflexionan sobre los partidos que disputarán en la Fase de Ascenso

TEXTO: FÁTIMA ÁVILA-CASANOVA FOTOS: ESTEFANÍA MARTÍNEZ

LA rivalidad y la competitividad es lo que caracteriza al deporte, ¿pero qué ocurre cuando en el conjunto al que te enfrentas se encuentra una de tus mejores amigas? Muchos dudarán de que los bloqueos y las defensas sean tan feroces como corresponderían, pero sin duda en el terreno de juego no hay amigos, o por lo menos es lo que aseguran Almudena Cerrudo y Carmen Irigoyen, jugadoras del Costa del Sol y del Villa de Mijas respectivamente.

Ambas son amigas desde hace ocho años, cuando formaban parte del equipo costasoleño y luchaban con la misma camiseta. Irigoyen explica cómo el compartir habitación en los viajes las unió y fue forjando poco a poco su amistad, ya que según las deportistas desde el principio conectaron muy bien. «Recuerdo que la primera vez que tuvimos que dormir juntas, Carmen no paraba de hablar», comenta entre risas Cerrudo.

Expulsadas por pelearse

Pero desde que se separaron y tuvieron que competir en conjuntos diferentes, ambas jugadoras afirman tener muy clara su labor en el campo. «En la pista somos rivales y respetamos las reglas del juego, aunque evidentemente no tenemos ninguna intención de hacernos daño», asegura Irigoyen. Las jugadoras se toman tan a pecho sus objetivos dentro del campo que en una ocasión las echaron por mostrar un juego excesivamente duro en el terreno de juego. «La culpa la tiene Carmen, que tiene las manos muy largas», bromea Cerrudo.

Según las jugadoras, en aquel partido comenzaron golpeándose en broma y el colegiado se creyó «que realmente era una disputa», por lo que ambas quedaron expulsadas del choque. «Intentamos explicarle al árbitro que éramos amigas y que no estábamos pegándonos, pero nuestros esfuerzos cayeron en saco roto», explican las deportistas.

En las dos ocasiones en las que se han enfrentado el Costa del Sol y el Villa de Mijas, el equipo mijeño ha caído derrotado; concretamente, en el último partido el resultado fue muy igualado con tan solo dos puntos de diferencia. Pero Irigoyen está convencida de que en un hipotético enfrentamiento en la segunda fase el signo del partido podría cambiar. «A la tercera va la vencida, tan sólo hace falta que confiemos en nosotras mismas y nos creamos capaces de ganar». Según esta jugadora, en ocasiones las derrotas van más allá del aspecto puramente deportivo. «Hasta que no se rompe una mala racha, uno no se cree capaz de vencer».

No obstante, Cerrudo e Irigoyen no son las únicas jugadoras que mantienen una estrecha amistad; según ellas explican, la mayor parte de las integrantes de ambos conjuntos han militado en el Costa del Sol, lo que les ha llevado a estar en contacto y a que se conozcan muy bien a la hora de competir.

Las jóvenes no comparten tan sólo su pasión por el balonmano y sus amistades, también algunas noches trabajan juntas en un bar de copas del centro donde se sacan un dinero extra. «Así ahorramos y nos evitamos los gastos de salir de marcha», bromea la jugadora del Villa de Mijas.

A pesar de estar tantas horas juntas, aseguran que el balonmano es el tema que menos tratan en sus conversaciones. «Tras los choques desconectamos y no hablamos de lo que ha ocurrido en el campo, quizá comentamos algún aspecto en concreto, pero en pocas ocasiones». A pesar de ello, sí se aconsejan e informan sobre los aspectos técnicos de algunos contrincantes. «Le digo si la jugadora contra la que va a jugar suele fintar hacia la izquierda, o si el equipo realiza contraataques peligrosos», apunta Cerrudo.

Al ser tan amigas, se conocen perfectamente tanto dentro como fuera del pabellón, y por ello, nadie mejor que ellas para definir sus cualidades en la cancha. «Lo que más destaco de Irigoyen es su picardía en los partidos, sabe dar caña de forma muy disimulada. Además de esto, la experiencia que tiene como jugadora es muy importante en el transcurso de los choques», asegura Cerrudo jugadora del Costa del Sol. Por su parte, Irigoyen califica a su amiga como una jugadora con mucha «garra, competitiva e inteligente». Según confiesa, no le gustaría nada ser defendida por la jugadora del Costa del Sol porque «es muy pesada».

Pasión por el balonmano

Carmen Irigoyen mantiene lazos muy familiares dentro del balonmano. Su padre fue durante algunos años presidente del Costa del Sol, y su hermana Victoria Eugenia forma parte también del equipo de Mijas. Irigoyen además de jugadora es entrenadora, y dirige al equipo cadete del Villa de Mijas del que forma parte su hermana más pequeña. «Desde muy jovencita he visto a mi padre competir en la Liga Asobal», por lo que su pasión por el deporte viene de familia.

Lo que ambas jugadoras tienen muy claro es que gane el conjunto que gane será un gran acontecimiento. Ambas esperan que el haber llegado tan lejos el balonmano femenino sirva para que el público malagueño se vuelque más con sus equipos. Mañana, en Carranque, a las 20.00 horas, es la primera gran cita.