Aulas centenarias

Tras 160 años de vida, el Gaona encierra entre sus paredes una parte de la historia social y cultural de Málaga

TEXTO: ENRIQUE MIRANDA FOTOS: ÁLVARO CABRERA y SUR
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Aulas centenarias

LA mayoría de sus alumnos no lo saben, o al menos no le prestan la suficiente atención. Pero cada día, cuando llegan a clase, están visitando uno de los monumentos más desconocidos, pero no por eso menos importante, del Centro Histórico de Málaga.

El instituto Vicente Espinel -bautizado con el nombre del poeta en 1957, aunque más conocido como Gaona por la calle en la que se ubica- cumple este año su 160 aniversario. Una efeméride que coincide con el centenario del nacimiento de Severo Ochoa, antiguo alumno del centro y uno de los muchos genios y personajes ilustres que han pasado por el centro (Denis Belgrano, Blas Infante, Pablo Picasso o Emilio Prados son sólo algunos ejemplos). Y es que Gaona fue el primer centro de enseñanzas medias de Málaga. Se inauguró en 1846 como Instituto Provincial de Segunda Enseñanza y fue el único de la provincia hasta que se creó el de Antequera (1928). No obstante, el edificio en sí, que albergó la casa de estudios de la congregación de sacerdotes San Felipe Neri, se levantó entre 1750 y 1752. Hoy en día no ha cambiado mucho; de hecho las variaciones son sólo pequeños detalles si se tiene en cuenta que han pasado 250 años.

Otras cosas sí son muy distintas. Gaona fue en sus primeros años un centro educativo reservado para las clases más pudientes, ya que la oferta académica del momento era muy escasa. Ahora, el Vicente Espinel acoge a medio millar de alumnos de toda clase y condición, incluido inmigrantes o niños de clases desfavorecidas. «Estamos hablando de que entonces apenas había diez universidades en España y 60 institutos. El Gaona era una especie de miniuniversidad», relata el historiador Víctor Heredia, investigador de la vida del centro e improvisado guía del periodista.

Los profesores del instituto, los catedráticos, eran auténticas eminencias en su área de conocimiento y sus estudios eran referentes para la sociedad. «El Gaona era mucho más que un centro de enseñanza, era un foco científico, social y cultural muy fuerte», según Heredia. De hecho sus instalaciones contaban, entre otros servicios, con un museo de historia natural, un jardín botánico, una estación meteorológica -gracias a la que se difundieron por primera vez las características climáticas de Málaga para atraer al turismo- y una biblioteca provincial.

Todo eso, unido a las características del edificio, hacen que el paseo por el instituto -es semana blanca y está totalmente vacío- llegue a ser sobrecogedor. Las largas escaleras, los mosaicos con escenas de El Quijote, las placas conmemorativas y las fotos antiguas o el viejo aguacate que preside el patio son dignos de un museo de historia de la ciudad.

Las joyas del archivo

Apartando la mirada por un instante de los múltiples elementos arquitectónicos y decorativos del edificio, una pequeña y oculta habitación llama la atención del visitante. Se trata del archivo del instituto, una estancia en la que se guarda el legado de todas las instituciones que han pasado por el edificio (la Escuela Náutica de San Telmo, la Escuela de Comercio o la Biblioteca Provincial, entre otros). Allí hay desde escrituras notariales del siglo XVI, hasta libros de actas, fotografías o expedientes académicos. Y como primer instituto de Málaga que fue, gran parte de los personajes célebres que ha dado Málaga pasaron por sus aulas. «Esta es la inscripción de matrícula de Pablo Picasso para el curso 1891-92, de su puño y letra», enseñan con orgullo Víctor Heredia y Enrique Girón (jefe de actividades culturales del Gaona). El malagueño más conocido del mundo contaba apenas con diez años y solicitaba matricularse en la asignatura de Latín y Castellano. Nombres como Altolaguirre, Victoria Kent, Ortega y Gasset o Severo Ochoa se mezclan en los documentos de papel amarillento.

Este archivo se completa con otra habitación ubicada en la planta baja del centro en donde se encuentran las fichas académicas de la mayoría de las alumnas del Gaona desde 1940 y de los alumnos desde 1983. El curioso invitado puede decir unos apellidos al azar y a los pocos instantes aparece la ficha de su correspondiente alumno (tras un proceso de búsqueda manual, nada de ordenadores; sería más fácil, pero perdería encanto). Las políticas Marisa Bustinduy y Celia Villalobos, la periodista María Teresa Campos, las actrices Lola Marceli y María Esteve o la actual ministra de Fomento Magdalena Álvarez tienen allí su ficha personal con su foto y sus notas. El último descubrimiento fue la ficha de la madre del actor Antonio Banderas, que el instituto le envió a su dueña a modo de detalle.

Futuro incierto

El instituto Gaona cuenta en la actualidad con una veintena de grupos de alumnos, desde Secundaria hasta Educación para adultos. Tiene unos 500 estudiantes repartidos en los turnos diurno y nocturno y un 10% de ellos son inmigrantes, según los datos facilitados por el centro. Pero a gran parte de su comunidad escolar le preocupa el futuro del instituto Vicente Espinel. Ubicado en un privilegiado sitio del Centro Histórico, el inmueble de más de 250 años tiene muchas 'novias'.

Incluso se ha señalado como futura ubicación de la Facultad de Bellas Artes de Málaga, que actualmente se cursa en el campus de Teatinos pero que no cuenta con una sede fija. En su día se propuso que el curso próximo la facultad y el instituto hiciera uso compartido del edificio, aunque esta posibilidad no parece cercana. «El uso compartido no es viable», aseguró a este periódico el delegado provincial de Educación, José Nieto. «El Gaona no se cierra», sentenció Nieto; «en todo caso se traslada a otro edificio más moderno y acorde a sus necesidades, pero esto no pasará hasta que podamos contar con un edificio disponible de similares dimensiones y que esté en el Centro Histórico».

Parece claro que estos cursos pueden ser los últimos del IES Vicente Espinel en el singular edificio de calle Gaona. No se sabe cuándo será, pero el día que se lleve a cabo la mudanza, el Gaona no será lo mismo.

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