Cuidados a pie de cama

El Hospital Clínico celebra unas jornadas sobre cómo tratar los problemas que sufren los pacientes que llevan mucho tiempo postrados

TEXTO: ENRIQUE MIRANDA FOTOS: ÁLVARO CABRERA
Cuidados a pie de cama

CARMEN Vilches lleva un mes ingresada en el hospital. Le han operado de la cadera y después ha tenido que pasar por varias complicaciones. Afortunadamente, todo ha ido bien y en unos pocos días puede estar en casa. Pero durante su estancia hospitalaria apenas ha podido moverse, y los cuidados de sus hijos y de los enfermeros han sido fundamentales para evitar problemas por estar demasiado tiempo encamada.

En una situación similar se encuentran centenares de enfermos que, tanto en el hospital como cuando regresan a casa, tienen que pasar muchas horas en cama, con su movilidad reducida y con riesgo de sufrir problemas como las temidas úlceras por presión, conocidas popularmente como escaras.

El Hospital Clínico Universitario de Málaga celebró ayer unas jornadas sobre los cuidados de este tipo de úlceras, muy frecuentes en las personas mayores que están encamadas. Unos 300 profesionales se reunieron para tratar la prevención y atención de estas dolencias y analizar el papel de los cuidadores informales (familiares o parejas que se encargan del enfermo, para los que el Gobierno está preparando una ley que reconozca económicamente su trabajo).

Educar a los familiares

«Estas úlceras son bastante frecuentes por el envejecimiento de la población. Sobre todo cuando el paciente se traslada a su casa y allí no cuenta con las atenciones del hospital», dice Antonio González, director de Enfermería del Clínico. «Son dolencias que se producen por la presión continuada sobre una zona del cuerpo, al pasar mucho tiempo acostado. Se forman de manera muy rápida y sin embargo su curación puede durar meses porque surgen complicaciones».

Lola Alejandro es enfermera de familia del centro de salud de La Luz y después de 16 años de experiencia sabe lo que es trabajar con personas incapacitadas, que no pueden comer, asearse o vestirse por sí solas. «Nuestra misión como enfermera es en parte educar en valores sanitarios a los familiares de los enfermos. Enseñarles a cambiarles de postura, a evitar cualquier tipo de humedad en el paciente, a que la cama no tenga arrugas... Todos estos factores influyen en la aparición de las ulceras, y el 95% de ellas son evitables», asegura esta enfermera participante en las jornadas.

Aunar criterios

«Hay una serie de consejos básicos, pero no hay que olvidar que cada caso es distinto. Además, los cuidadores suelen ser personas mayores, maridos o esposas del paciente, que tienen a su vez problemas físicos», explica Lourdes Padilla, enfermera de enlace hospitalario del Clínico.

Por eso uno de los objetivos de la jornada es, según Adolfo Romero, coordinador de la unidad de investigación, «poner en común experiencias entre los distintos hospitales, debatir sobre sistemas de actuación y protocolos para poder mejorar la atención».