Mario Gas lleva al Teatro Real de Madrid 'El elixir de amor' de Donizetti

MIGUEL LORENCICOLPISA. MADRID

Mario Gas ha decidido ambientar en un pueblecito de la Italia fascista 'L'elisir d'amore' ('El elixir de amor'), una de las óperas más famosas y representadas de Gaetano Donizetti (1797-1894), que recala de nuevo en el Teatro Real a partir del próximo domingo. Con las voces protagonistas del bajo italiano Ruggero Raimondi y la soprano española Mariola Cantarero como lo más destacado de los dos repartos alternos, el Real ofrecerá catorce representaciones de este emblema del 'bel canto' y cumbre de la ópera cómica.

Una ópera de éxito seguro que se ha representado 68 veces en toda la historia del teatro y que se programó también en la primera temporada de la nueva era del coliseo, en 1998. El director de escena Mario Gas, que debutó en el Real con una elogiada 'Madama Buttefly', regresa con este montaje que concibió en 1983 y que ha paseado por escenarios europeos y españoles, incluido el Liceo de Barcelona que la produjo. El Real recurrió a este montaje de Gas tras el desacuerdo con el director y escenógrafo argentino Hugo de Ana, que desistió de firmar el contrato con la Fundación Teatro Lírico para producir la ópera.

Gas ha decidido trasladar la acción a un pueblecito italiano de los años 30, un villorrio que sufrirá una convulsión con la entrada de las tropas musolinianas. «El cambio de época hace más reconocible y más viva la historia para el público de hoy, y esa es la única razón que me ha movido a introducirlo: que el público lo perciba como algo mas cercano y no como algo trasnochado», explicó el director.

Convulsión

«Le restamos historicismo y creo que aproximamos ciertas sensaciones al espectador», dijo Mario Gas, que recordó que «estamos ante una comedia pura, que no es ni grotesca ni bufa» y que su concepto pone el acento en la convulsión que sufre un pequeño pueblecito en las inmediaciones de Roma con la llegada de las tropas fascistas. «Trato de explicar una historia como los menos elementos posibles y respetando su esencia», resumía Gas.

Debuta en el papel del embaucador Dulcamara Ruggero Raimondi, que regresa al Real donde ya cantara 'Tosca' y 'El Barbero de Sevilla'. Encantado con el montaje de Mario Gas, el bajo italiano dice que el verdadero problema ha sido para él «memorizar el trabalenguas que es esta ópera» a pesar de lo cual asegura haberse «divertido de lo lindo».