«Los poemas más desgarrados se escriben a los veinte años»

La escritora reúne sus últimos versos en 'De pérdidas y adioses', que se presenta hoy en el Museo Municipal «Trato de explicar lo tremendo y lo admirable que es el mundo»

RAFAEL CORTÉSMÁLAGA
«Los poemas más desgarrados se escriben a los veinte años»/
«Los poemas más desgarrados se escriben a los veinte años»

Han pasado más de 40 años desde que María Victoria Atencia publicó su primer libro, 'Arte y parte', pero la poeta malagueña permanece en la actualidad fiel a sus temas y a su peculiar estilo literario, marcado por la reflexión y la mística. Desde la publicación de 'El hueco', en 2003, ha estado la escritora dando forma a sus nuevos versos, que ahora ven la luz bajo el enigmático título de 'De pérdidas y adioses'. Un nombre que no esconde ni un ápice de pesimismo; más bien al contrario, ya que Atencia se muestra más vitalista que nunca. La obra se presenta hoy en el Museo Municipal, a las 20.00 horas, en un acto organizado por el Instituto Municipal del Libro y en el que estará presente el profesor y poeta Juan Antonio González Iglesias. Tras la presentación, Atencia leerá algunos de sus versos.

¿Qué va a encontrar el lector en su nuevo libro, 'De pérdidas y adioses'?

Los poetas que escribimos un libro luego no sabemos explicarlo, porque si supiéramos hacerlo lo haríamos en prosa. El tipo de poesía que yo hago muchas veces es inexplicable incluso para mí. Supone una búsqueda en profundidad de nuevos caminos, nuevas vidas, una búsqueda en el universo que a veces es muy difícil. Sólo se puede entender cuando lo escucha o lo vuelve a recrear el que está enfrente del poeta, el lector, y entonces se crea entre los dos algo especial. Algo que está relacionado con el sentimiento más que con el entendimiento. Y para eso se ha creado el poema, para que el lector verdaderamente lo sienta.

¿Sigue siendo fiel a los grandes temas de su poesía?

Sí, ahí están presentes los temas que siempre he tratado: el amor, la vida y la muerte. Son los temas en los que siempre me he apoyado, pero son muchos años escribiendo y las cosas han cambiado bastante.

¿Cómo ha evolucionado, entonces, su poesía en estos cuarenta años?

Eso lo tendrían que decir los críticos, pero lógicamente existe evolución porque son muchos años. Ellos dicen que me he mantenido fiel a mi forma de escribir, pero se notan los cambios de un libro a otro y de una época a otra.

¿Se esconde tras el título de su obra un sentimiento pesimista o nostálgico respecto al paso del tiempo?

El título no es nada pesimista ni es una despedida. Porque realmente con pérdidas y adioses estamos desde que nacemos: perdemos minutos, perdemos vidas y decimos adiós al tiempo que va pasando. Es una sensación que se suele tener cuando se es muy joven, ya que los poemas más desgarrados se escriben con veinte o veinticinco años, o menos. Pero mis poemas no son pesimistas y la nostalgia tampoco está en este libro, que se centra en la búsqueda de conocimiento, de claves especiales para explicar lo complicado, lo tremendo y lo admirable que es el mundo.

La musicalidad y el misticismo que siempre impregnan sus versos, ¿están también presentes ahora?

Yo estudié composición de joven y la música es para mí muy importante, los poemas de ahora no son rimados, pero tienen que tener una música interior y un ritmo, porque si no, para mí es prosa. El misticismo se debe a mi formación, que ha sido desde niña muy religiosa, pero la poesía que escribo tiene que ver más bien con la mística en el sentido de lo que no se comprende, lo incomprendido, lo que no se ve, lo del más allá.

Tras varios años de ausencia, publicó en 2003 'El hueco' y ahora otro nuevo libro, ¿está viviendo una etapa especialmente creativa?

No, porque los poemas vienen cuando quieren. Ahora mismo no tengo ningún poema tras haber publicado este libro, pero eso es un deseo que llega o no llega, y pueden pasar meses sin escribir. Pero el deseo de seguir haciéndolo viene de una vocación que he tenido toda mi vida.