«El Museo de Málaga es un derecho, no un regalo»

Tras jubilarse, el impulsor de la plataforma en favor de la Aduana pone fin a 32 años como director de la institución Considera necesario aumentar la inversión en el centro

M. MARTÍNEZMÁLAGA
«El Museo de Málaga  es un derecho, no un regalo»

Con la satisfacción del deber cumplido, Rafael Puertas Tricas (Huesca, 1943) ha dado por cerrados 32 años al frente del Museo de Málaga tras jubilarse el pasado mes de diciembre. Y, aunque seguirá colaborando con la institución, este doctor en Filosofía y Letras tiene ahora tiempo para cultivar sus principales aficiones: leer, escribir, investigar y ordenar una biblioteca de 10.000 volúmenes que tiene previsto donar en un futuro.

Ahora que acaba de retirarse, ¿qué balance hace de estos 32 años al frente del Museo de Málaga?

Es un periodo tan amplio que es difícil de sintetizar. Me ha ocurrido de todo, pero me ha enriquecido mucho y he conocido a todo tipo de gente, desde la Reina a Severo Ochoa. De todas formas, seguiré colaborando con el museo.

¿Cuál es su peor recuerdo?

Sin duda, la etapa a partir del 97, cuando el museo cerró y empezó la lucha por la reivindicación de la Aduana. Han sido años tremendos, pero no todo ha sido desagradable, he conocido a mucha gente, he aprendido muchas cosas, incluso cómo se hacen manifestaciones y cómo se utiliza un megáfono.

Y, después de tanta lucha, ¿no le da rabia perderse la reapertura, ahora que ya es un hecho?

Bueno, la veré como ciudadano. Desde luego que me habría gustado vivirla como director, pero la jubilación es inevitable. Yo no me considero imprescindible para nada. Ni tampoco para la lucha por la Aduana, si yo no hubiese estado ahí también se hubiese conseguido. No soy ningún héroe.

Pero no puede negar su papel como impulsor...

Sólo fui uno más, había mucha más gente, al menos 50 personas contribuyeron a que el museo se lleve al Palacio de la Aduana, y sobre todo, con el apoyo de la ciudad.

Esto indica que Málaga no es tan pasiva como dicen...

Ni tan indiferente ni tan poco reivindicativa. La clave está en saber motivarla. Además, está experimentando un profundo cambio. Se reclama mucho más la cultura, porque la cultura es un derecho. La gente está acostumbrada a reclamar enseñanza, sanidad, pero está muy poco acostumbrada a reclamar sus derechos culturales. Que Málaga tenga un museo de Bellas Artes y Arqueología es un derecho de los ciudadanos, no un regalo.

¿Y qué va a aportar a la ciudad?

Sobre todo, la memoria de la ciudad. La gente se reconocerá en el museo. Será un revulsivo. Además, podemos sentirnos orgullosos de muchos logros, como la biblioteca especializada en arte y arqueología, con casi 17.000 volúmenes, o la adquisición de grandes obras, como la Dolorosa y el Ecce Homo de la escuela de Pedro de Mena o 'Cabeza de mosquetero' de Picasso.

¿Son las obras a las que más aprecio tiene?

Siempre se le tiene más cariño a lo último que se adquiere o lo que cuesta más hacerlo. Ahora, estamos intentando traer -fíjate, me incluyo también- un cuadro de Chicano y otro de Ponce de León. Las últimas fueron de Brinkmann y Barbadillo, que concretamente es un autor que me gusta mucho. Siento que no esté presente en el mobiliario urbano, era muy propio para ello. En Málaga se debería aplicar más el diseño a la calle. ¿Pero Málaga es realmente consciente de su patrimonio?

No. En estos años hemos hecho un gran esfuerzo de divulgación, pero creo que no se conoce lo suficiente. Es una pescadilla que se muerde la cola: si no hay presupuesto, no se puede invertir en difusión.

¿Ha echado en falta más apoyo de la Administración?

Sí, siempre he trabajado con mucho menos de lo que pedía. Para su reapertura, hay que dotar al museo de más personal y más medios, pero para ello hay que duplicar o triplicar el presupuesto.

¿Es la única asignatura pendiente que deja a su sucesor?

Esa y la compra de más obras del siglo XX, porque el museo debe ser un espacio vivo. Creo que es una etapa artística muy interesante. Yo, ante todo, soy arqueólogo, pero, si fuera rico, tendría una colección de arte del siglo XX.

¿Y la falta de espacio para el patrimonio arqueológico?

Es una vieja discusión. La pregunta es: Además de mantener éste y el Picasso, ¿la Junta puede mantener otro museo aparte? Yo soy muy escéptico. Además, estar en el mismo edificio también tiene sus ventajas, como la posibilidad de aprovechar servicios comunes.

¿Lo veremos pronto?

Si las obras comienzan este año, no deberían prolongarse más allá de 2010. Los tiempos han sido demasiado lentos y ahora habría que acelerarlo todo.