Quiosqueros

Un propietario de un quiosco protesta por las condiciones del sector y la Ley Antitabaco: «En estos últimos tiempos los quiosqueros hemos recibido dos batacazos; algunos sobrevivirán, otros cerrarán sus puertas. El primero fue la distribución gratuita de distintos periódicos que nos bajó la venta de la prensa en un 30%. Ahora no podemos vender tabaco y esto representa una disminución del 35% de nuestra caja diaria. Sin contar que muchos estancos se han sumado a la venta de diarios, lo que supone una gran parte del mercado». El quiosquero se queja de la subida de impuestos y de las largas horas de trabajo diarias sin recompensa: «Si a esto le agregamos que los impuestos que pagamos son cada vez más caros, nuestro panorama es aciago. Le dedicamos entre 14 y 16 horas por día, muchos de nosotros de lunes a domingo, pero cada vez nos ponen más trabas». Lamenta que las grandes superficies,los bares y las máquinas expendedoras sigan vendiendo tabaco, como «si las cajetillas que ellos venden son buenas y las nuestras, dañinas»: «Pronto no podremos vender ni chucherías, ni prensa y revistas». Miguel Tripaldi.

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