Mitos y verdades sobre la fiebre en los niños

La primera reacción de los padres es poner rumbo al hospital, pero ¿cuándo es realmente necesario?

Mitos y verdades sobre la fiebre en los niños
Archivo
Raquel Merino
RAQUEL MERINOMálaga

Mientras que la fiebre no haga acto de presencia, parece que todos los otros síntomas son menores. En el momento en el que aparece saltan todas las alarmas, los padres se ponen nerviosos y con ellos sus hijos. Pero, ¿cuándo hay que preocuparse? Es más, ¿cuándo se puede hablar de fiebre?

La fiebre no es más que una reacción normal del cuerpo, generalmente provocada por una infección por virus o bacterias. Es la manera que tiene el organismo de enfrentarse a la infección y activar las defensas. Un síntoma de la enfermedad y no la enfermedad en sí.

Se considera que el niño tiene fiebre cuando su temperatura corporal está por encima de lo que se considera como normal, es decir, a partir de los 38ºC, si se mide por vía rectal, y de los 37.5ºC, si se toma en la axila. Se puede hablar de fiebre alta entre 39 y 40ºC y muy alta si supera este último valor.

Cuándo acudir al pediatra o a urgencias

Aunque el primer impulso de los padres cuando sus hijos tienen fiebre es coger las llaves del coche y poner rumbo al hospital, lo mejor es permanecer en casa y dejar que la fiebre cumpla su misión si el niño se encuentra bien o con malestar leve. De hecho, los pediatras aconsejan acudir al médico cuando:

- En lactantes menores de 3-6 meses. En niños menores de 2 años, si lleva con fiebre más de 48 horas, y en niños mayores de dos años, si lleva más de tres días.

- Sigue decaído a pesar de bajarle la fiebre, está irritable o con un llanto continuado.

-Tiene vómitos o diarrea persistentes, u orina poco. Al igual, que si rechaza la alimentación o los líquidos.

Y a urgencias cuándo:

- Temperatura mantenida igual o superior a los 40ºC.

- Tiene excesiva somnolencia, le cuesta permanecer despierto o presenta dificultades para respirar.

-Rigidez en el cuello o le cuesta flexionarlo.

-Le dan convulsiones o sufre pérdida de conocimiento.

- Aparecen manchas en la piel, de un rojo oscuro o moradas, que no desaparecen al estirar la piel. Se llaman petequias y es motivo de acudir a urgencias.

Archivo

Cómo actuar ante la aparición de la fiebre

Lo primero que hay que hacer es quitar ropa al niño para dejarlo fresquito. Si se le arropa en exceso solo se conseguirá que su temperatura corporal aumente aún más.

También resulta aconsejable un baño de agua tibia, nunca fría, ya que de ser así el niño puede comenzar a temblar y pasará a estar peor. Por este mismo motivo, no se debe aplicar paños de agua fría o de alcohol que pueden causarle escalofríos.

Hay que darle líquidos con frecuencia porque la fiebre tiende a deshidratar a los pequeños, y mantenerlo siempre vigilado por si se advierten signos de empeoramiento clínico.

Los antitérmicos

En este punto, los pediatras aconsejan administrar antitérmicos cuando el termómetro alcance los 39ºC o más: paracetamol, para cualquier edad, e ibuprofeno, solo en niños mayores de 6 meses.

En cuanto a alternar paracetamol e ibuprofeno, la mediática pediatra Lucía Galán Bertrand dice que «no está justificado y tiene más riesgos que utilizar un solo antitérmico a las dosis correctas».

En el caso de que el niño vomite la medicación, y solo si han transcurrido menos de quince minutos, se le puede volver a dar.

Otra de las inquietudes que presentan los padres son los tiempos de espera. «Le he dado el antitérmico y no le baja la fiebre». En este sentido, la pediatra Lucía Galán Bertrand recuerda que «el antitérmico hará su función, pero no es inmediato. Además, el organismo seguirá luchando por mantener una temperatura alta para combatir la infección. No os asustéis si solo baja medio grado».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos