¡Viva la Virgen del Carmen!

RAFAEL J. PÉREZ PALLARÉS

Hoy lunes 16 de julio se celebra el día de la Virgen del Carmen. En toda la provincia de Málaga, tanto en la costa como en el interior, se profesa una gran devoción a la Virgen del Carmen. Millares de personas son devotas del Carmen.

Hoy es día para escuchar el corazón. Un corazón marinero, un corazón carmelita, un corazón cristiano. Hoy es el día para estar cerca de la Virgen del Carmen. Para arroparla y sentir junto a su manto el cálido beso de una madre marinera. De una madre que en la hora de nuestra muerte, ruega por nosotros pecadores; de una madre que acoge a nuestros difuntos, a los hijos de la mar que comparten, junto a tantas otras personas que emigraron de su país, la magna tumba en la que se ha convertido el mar que baña nuestras playas. De una madre que nos acompaña en el dolor y las angustias de nuestros naufragios; en los sueños y las ganas de vivir.

La Virgen del Carmen, es modelo de fe y progreso. Lejos de ser la mujer pensada por algunos: callada, sumisa o sin autoridad, María, por su profunda fe en Dios, tuvo oídos atentos al clamor del pueblo con la esperanza de que Dios la acompañase en la tarea de liberar de la esclavitud que provoca el pecado. Junto a su hijo Jesús defendió la igualdad entre hombres y mujeres; ella mujer, luchó junto para hacer posible el plan de Dios en la vida de los más indefensos y descartados; cuidó de su hijo junto a su esposo José y fue respetada en un mundo de hombres.

Valiente y fuerte, María exaltó el poder de Dios que «derribó del trono a los poderosos y a los humildes los colmó de bienes». Buscó hacer posible el sueño de Dios sobre la humanidad. Por eso su figura tiene plena actualidad y es modelo de mujer. Ejemplo de sororidad, fue lentamente caminando en la dirección de ruptura de fronteras, reivindicando acertadamente, con su ejemplo de vida, su papel como mujer y creyente en un tiempo en que a las mujeres no se les reconocía la dignidad ni la capacidad para entrar en contacto con Dios, más que a través de algún varón. Y por eso, sin temor a equivocarnos, podemos decir que María es mujer progresista, porque creyó en Dios. Porque es Dios progreso, futuro.

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