AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Tienen razón aquellos que califican de teatrillo el enfrentamiento público entre Ciudadanos y el PSOE en Andalucía para escenificar la ruptura del pacto que ha dado estabilidad al Gobierno de Susana Díaz y abrir de par en par las ventanas a una elecciones autonómicas, incluso unas semanas antes de la fecha prevista (marzo de 2019). Resulta, sin embargo, que no debemos extrañarnos, porque la política es eso, un teatrillo interminable en el que los líderes y toda su maquinaria partidista trabajan en función de sus intereses. Que nadie se lleve a engaño, todos, absolutamente todos los protagonistas de esta representación, manejan claves y estrategias particulares que poco, o nada, tienen que ver con los verdaderos intereses de los ciudadanos. La política española es hoy un gigantesco telar con miles de hilos entrelazados, conectados y, en muchos casos, anudados de tal forma que se hace imposible tejer la alfombra que necesita España.

El espectáculo es hoy el 'mainstream' de la política, llena de golpes de efecto, frases hechas, vídeos virales, fotogenia, marketing, propaganda, publicidad, 'feak news', maquillaje, 'seo', 'sem' y un montón de anglicismos más que se podrían resumir en que lo importante no es ser sino parecer. Es absolutamente cómico que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publique un vídeo en Twitter desde el Palacio de la Moncloa con motivo de sus 100 días en el Gobierno y suelte: «Este Gobierno hace lo que dice». Y eso después de la retahíla de rectificaciones, cambios de opinión, malos entendidos, pasos atrás y errores de un Gobierno frívolo, perfecto para protagonizar los anuncios de la semana fantástica de rebajas pero inquietante para conducir un país que vuelve a tambalearse, amenazado por la precariedad del empleo y en riesgo cierto para mantener su unidad como Estado. Pedro Sánchez sería idóneo para la versión española de la serie 'Mad Men', un brillante y atractivo publicista, pero incapaz de mantener en orden su vida y la de todo su entorno.

Andalucía corre el riesgo de convertirse en las próximas semanas en una reedición de 'Aquí no hay quien viva', esa comunidad de vecinos que bajo el nombre de 'Desengaño 21' bien podría representar el sainete que pretende tenernos a todos frente al televisor, echando unas risas, entretenidos con las ocurrencias de los protagonistas, olvidándonos así de los verdaderos problemas que acucian esta comunidad. Más vale, dirán, unas carcajadas, a ponernos a pensar en las deficiencias de la sanidad pública, los graves problemas de desempleo, la precariedad salarial o la desaceleración económica. Mientras haya un buen guión, que se quite la realidad y sus pesares. Y a otra cosa.

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