Una virgen por cada barrio abandonado

En Pedregalejo y en El Palo todo sigue prácticamente igual que hace veinte años

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

La zona Este de la capital malagueña, los barrios marineros de Pedregalejo y El Palo, son un paraíso durante todo el año menos en verano, que es cuando recibe una irrupción masiva de visitantes muy bien recibida por los hosteleros, pero que destapa las carencias de un territorio abandonado en los planes de gobierno. En toda esta zona la ausencia de espacios municipales o de uso público están envueltas en típicos recitales de intenciones, como crear 'algo de uso cultural' en la discoteca Bobby Logan que lleva veinte años abandonada. O construir aparcamientos en condiciones, por ejemplo donde ahora se encuentra el obsoleto autolavado cuya apuesta de la década ha sido montar un parking infame en su solar. O subsanar la ausencia de polideportivos públicos que sí tienen los demás barrios, cuando había un espacio enorme donde abrieron un gimnasio privado que ahora está de bote en bote pese a su generosa tasa mensual.

La situación de El Balneario y su envejecimiento en un limbo es solo otro problema enquistado en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad, donde todo sigue prácticamente igual que hace veinte años. El Ayuntamiento ha saltado ahora con un programa para los distritos que tiene toda la pinta de ser un 'washing', otro autolavado de cara previsiblemente cutre que servirá de coartada para justificar demasiados años teniendo a buena parte de la ciudad fuera del foco de las inversiones. Desde hace tiempo también se escucha que hace falta otro plan para trasladar el turismo a la zona Este. No hace falta: ya en el paseo marítimo resulta difícil pasear porque sufre los mismos problemas que las peores calles del centro. Solo hay que mirarlo estos días para comprobar el descarado abuso con las terrazas, que los fines de semana están en el disparate bajo la cómplice impunidad municipal.

Alguien que sabe de esto me dijo hace tiempo que teníamos que empezar a olvidarnos del barrio tal y como lo conocemos ahora. La necesidad de una rehabilitación urgente en la zona Este se convierte en una amenaza. ¿Lo harán conservando nuestro modo de vida, o convertiremos el paseo marítimo en otro Muelle Uno donde lo único que tiene de Málaga son las vistas y los camareros? La llegada del pluriempleado Carlos Conde como concejal de distrito y la insistencia de Ciudadanos en rendir la ciudad al comercio no auguran nada bueno.

Por ahora la situación de congelación de estos barrios es eficaz contra la melancolía porque no necesitamos recordar cómo era algo que sigue intacto. La Virgen del Carmen o, mejor dicho, las dos vírgenes del Carmen se pasearon ayer entre el fervor por un barrio hermoso y en decadencia. Uno no sabía si encomendarse a ella para que arregle los problemas del barrio o si recaer en lo típico y pedirle a la Virgen que nos quedemos como estamos porque tenemos la sospecha de que cualquier cambio podría ser a peor.

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