#Victoria

Rafael Pérez Pallarés
RAFAEL PÉREZ PALLARÉS

Que una mujer en Málaga, una cerveza o una nave lleven el nombre de Victoria no es casualidad. Victoria es una advocación mariana vinculada a Málaga desde 1487 y que la Orden de los Mínimos se encargó de difundir desde finales del siglo XV.

Pero ¿quién es la Virgen de la Victoria que inspira el nombre a personas, barcos o cervezas? En estos momentos dudo si el chino lo sabe; sí, el hombre de nacionalidad china que regenta un bar y que mientras escribo este artículo está sentado en un taburete fumando esperando que algún cliente le pida algo. Damos por supuesto tantas cosas que conviene vivir instalados en la duda, máxime en aquel conocimiento que consideramos oportuno dar a conocer.

La Virgen de la Victoria es advocación que hace alusión a la madre de Cristo. Hace unos días se sorprendían en Alemania del montón de advocaciones que tenemos en España para designar a la madre de Cristo; explicaba que cada una hace referencia a un aspecto de su vida o personalidad. Algo que enriquece el acercamiento a su figura pero, también es cierto, que con su solo nombre podríamos vivir. Porque María, siendo pequeño nombre de mujer, sintetiza, en lo que se refiere a la madre de Jesús, muchas cosas. Hasta el punto de poder ser calificada como una mujer de fe y libertad. Fe porque creyó en el Dios de las promesas; de libertad porque amó la verdad, y recordemos que verdad y libertad son íntimas amigas.

Ayer domingo celebrábamos en Málaga, con celebración litúrgica solemne y procesión incluidas, el nacimiento de María de Nazaret, a nueve meses justo del 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Ayer era el día de la Virgen de la Victoria, Patrona de la diócesis y de la ciudad de Málaga; era la fiesta del nacimiento de María aunque a ciencia cierta no se sepa qué día ni año nació y los cristianos hayan mostrado sin éxito una curiosidad razonable a la hora de conocer detalles en torno al nacimiento de la madre de Cristo; habrá que aceptarlo con humildad.

Por tanto, más nos vale conformarnos con lo que aparece en los evangelios en referencia a ella que, por cierto, es de gran valor y riqueza. Amén de permanente actualidad. Y, eso sí, seguir poniendo el nombre de Victoria como muestra de respeto, cariño y veneración a la madre de Cristo.