LOS VIAJES DE JUANMA MORENO

Los presidentes de Andalucía y Melilla firman un acuerdo el pasado lunes. /EP
Los presidentes de Andalucía y Melilla firman un acuerdo el pasado lunes. / EP
Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

LAS primeras salidas institucionales de Juanma Moreno como presidente de la Junta han sido a Cataluña, Ceuta y Melilla, además de Madrid para la entrevista con el Rey. Se trata de viajes con un gran simbolismo dentro de la estrategia del PP en el Gobierno andaluz. La última visita fue esta semana pasada a Melilla, unos días marcados por las listas electorales cara a las elecciones generales. En PP y PSOE, pese a las diferencias, confluyen una gran coincidencia. Tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado han impuesto a sus candidatos sin temblarles el pulso . Ninguno de estos movimientos, el de los viajes y el de las listas, son indiferentes. Encierran importantes intenciones de futuro.Andalucía, hermana mayor de Ceuta y MelillaLas visitas a Cataluña han sido constantes en las presidencias socialistas de la Junta por diferentes motivos, pero sobre todo porque allí viven más de un millón de catalanes de origen andaluz. Las de Ceuta y Melilla suponen una novedad y simbolizan una doble estrategia de Moreno en clave más de su partido, el PP, que de su alianza con Cs, aunque ambos son partícipes de la misma política.

La visita de Moreno a Cataluña para celebrar el 28F Día de Andalucía con oriundos de nuestra comunidad se enmarcó dentro del objetivo de preservar la identidad cultural andaluza en la vorágine secesionista, según expresó el presidente Moreno.

Los gobiernos andaluces precedentes han tenido una vinculación constante con las comunidades de andaluces en Cataluña y siempre ha ido un consejero del Gobierno a conmemorar el 28F con ellos. También los expresidentes de la Junta han volado a Cataluña y han tenido encuentros e incluso visitas institucionales frecuentes. Susana Díaz llegó a ser recibida en el palacio de la Generalitat por el expresident Artur Mas en 2014 antes de la explosión independentista. Luego en viajes posteriores ya tenía rotos los lazos con la Generalitat y se limitó a promover la unidad de España frente al secesionismo.

Con las idas a Cataluña, Ceuta y Melilla, Moreno se proyecta como barón del PP artífice de la unidad de España

Moreno sigue esta línea, pero le quiere dar un rango institucional más potente a la relación de la Junta con los andaluces en el exterior. En la estructura del Gobierno esta política cuenta con una dirección general de Relaciones con los Andaluces en el exterior ubicada en la Consejería de Presidencia, que lleva Elías Bendodo. En esta consejería también hay una secretaría general de Acción Exterior.

En el caso de Ceuta y Melilla, el objetivo es el de estrechar lazos no solo políticos, sino también económicos y sociales. Aquí la estrategia es novedosa en la política exterior de la Junta. Las relaciones con Ceuta y Melilla apenas existían y aunque Manuel Chaves sí visitó Ceuta, donde nació, ningún presidente andaluz pisó Melilla como tal. Desde la Junta no se quería molestar demasiado a Marruecos, país que siempre fue una prioridad por las importantes relaciones comerciales y pesqueras con Andalucía. La primera visita internacional de los mandatarios de la Junta fueron siempre a Marruecos. Lo más probable es que Moreno haga lo mismo, dada la importancia que para Andalucía tiene el país vecino.

Volviendo a Ceuta y Melilla, Moreno cumple uno de sus compromisos del discurso de investidura y de su programa electoral. Quiere recuperar para Andalucía el papel de hermana mayor que tuvo en el pasado con las ciudades autónomas. De hecho, Andalucía, Ceuta y Melilla siguen ligadas en estructuras estatales. El flujo debería ser más constante y visible, según el Gobierno. Tras la visita de Moreno, el consejero de Presidencia ha reunido en Málaga a los presidentes de las autoridades portuarias andaluzas y de las ciudades norteafricanas españolas para potenciar enlaces en este sentido.

La idea parece magnífica y no debe reprochársele nada. Si bien, hay otro aspecto mucho más político e incluso ideológico que tampoco puede pasar inadvertido. El PP recogía en su programa electoral para las elecciones andaluzas del 2 de diciembre la unidad de España como uno de los asuntos prioritarios. En el pacto de gobierno con Ciudadanos, la defensa de la unidad de España y el Estado de las autonomías aparece en el punto primero de los noventa suscritos. Moreno pretende llevar como barón del PP esta bandera con la influencia y peso institucional de la Junta de Andalucía. Las visitas a Cataluña, Ceuta y Melilla guardan relación con ese propósito.Las listas de Sánchez y Casado

Las direcciones andaluzas del PSOE y PP han experimentado esta semana la misma medicina amarga en la confección de las listas cara a los comicios del 28 de abril. Tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado han impuesto a sus cabezas de cartel en las diferentes provincias, aunque la respuesta de los dirigentes regionales ha sido distinta.

En el caso del PP el proceso se ha hecho con sigilo y hermetismo, hasta tal punto que los propios dirigentes provinciales se han enterado casi a última hora de las decisiones. Las malas caras en el comité ejecutivo del viernes en Sevilla, con Pablo Casado presente, eran reveladoras. Aún así, nada ha trascendido en público del malestar.

En el caso del PSOE, el ruido y el pulso de los de Susana Díaz ha servido para nada. Al final, Sánchez también impondrá los nombres, pero a costa de una apariencia de división interna en Andalucía que no se ha querido evitar, salvo algunas provincias como Jaén y Málaga. En realidad es lo normal si se tiene en cuenta que quienes se juegan las elecciones son los candidatos a la Moncloa.

Lo curioso de esta pugna de las listas es la conexión de Sánchez y Casado, enemigos acérrimos, para dejar fuera a sorayistas y susanistas que más se significaron en la contra de ambos en sus respectivos procesos de primarias.