Más valentía para el sacrificio y abandono cero

Más valentía para el sacrificio y abandono cero

Queda mucho por hacer, pero ese mucho se debe hacer ya. No es razonable que sigamos postergando estos debates sin entender que son cuestiones que debemos acordar con premura

Las políticas destinadas a mejorar la calidad de vida de los perros y gatos han ido cambiando con los años, al ritmo que ha ido creciendo la concienciación de los españoles conforme a las condiciones que deben cumplirse para el cuidado de los animales. Sin embargo, nuestro país se encuentra a años de luz de otros países, escandinavos y anglosajones en su mayoría, que tienen leyes a favor de los animales de compañía y que cuentan no solo con tasa de sacrificio cero, sino ínfimos índices de abandono animal, penado en muchas ocasiones con cárcel.

Es éticamente irrenunciable avanzar a favor de los derechos de nuestros animales. Estos países, que hace décadas que legislan para abordar estas cuestiones, nos marcan un camino al que llegar y por donde transitar, sin embargo, nuestros pasos son lentos, sin entender que el progreso merece valentía en la adopción de medidas, que al principio pueden parecer impopulares, pero al final serán acertadas, ya que el espíritu que las anima es el bien común y la justicia social. Un ejemplo claro lo tenemos cuando José Luis Rodríguez Zapatero promulgó la ley relativa a la prohibición de fumar en espacios cerrados, el tiempo, como suele suceder, ha dado la razón en estas cuestiones que contaban de entrada con un rechazo conservador pero que se ha demostrado como un total acierto.

Queda mucho por hacer, pero ese mucho se debe hacer ya. No es razonable que sigamos postergando estos debates sin entender que son cuestiones que debemos acordar con premura. Esta legislación, que debe iniciarse desde Madrid, servirá como marco para que los ayuntamientos puedan llevar a cabo políticas de sacrificio cero. No obstante, hay que entender, que pese a que no tengamos un marco legal que penalice los abandonos, sí que podemos hacer mucho desde nuestros consistorios para que conseguir este objetivo.

No todo el mundo se considera animalista, como me considero yo, pero sí que la inmensa mayoría se solidariza ante el abandono y maltrato de animales. Son estas cuestiones las que hay que afrontar desde la educación de valores, comenzando por los más jóvenes y finalizando con el conjunto de la sociedad.

El Ayuntamiento de Málaga se comprometió a inicios de la legislatura a avanzar hacia el sacrificio cero. Lo hicieron ya estando en minoría, pese a que cuando estaban con mayoría absoluta este grupo lo propuso en multitud de ocasiones y siempre encontró la negativa por respuesta. Baste un ejemplo para ilustrar esta cuestión, el año pasado el consistorio presupuestó 40.000 euros para sacrificar gatos. Nuestro grupo rechazó la idea y enmendó dicha cuestión para que ese dinero fuese destinado a la esterilización de ejemplares que vivían en colonias. Para más inri la castración siempre es más barata que el sacrificio, además de más ética.

Días atrás leía como una propuesta de otros grupo para aumentar el número de adopciones no era otro que el hacerlo a coste cero. Otro error de miras y simplismo. Cabe recordar que la mayor tasa de abandono se da en razas de caza, podencos y galgos en su mayoría, que hace que muchos de estos cazadores abandonen a los animales más mayores y acudan a las perreras con anzuelos para detectar los animales jóvenes con mayor instinto. Una medida como ésta lo único que conseguirá es que las personas acudan a hacerse con las mascotas, sin reparar en los gastos que suponen y los esfuerzos por cuidarla, dándose después un alto grado de abandono nuevamente.

De hecho, en esos países que hablamos, más avanzados socialmente con nuestros animales, se es más vigilante con la adopción en lugar de facilitarla, además de prohibir completamente la venta de animales. Y es que hay que entender que adoptar un animal es para toda la vida, y requiere una gran concienciación. Por eso, en esos países, quien adopta lo hace con plena conciencia, lo que hace que el nivel de abandono sea mínimo, y el sacrificio cero. Eso sí, también existen ventajas para los dueños de animales en dichos países, que suelen ser desgravaciones fiscales.

Pero si hay algo en lo que nos aventajan, además de en legislación, es en los espacios facilitados para las mismas. En estos países los parques suelen ser inclusivos, es decir, son para uso humano y animal. Además, los perros, con independencia del tamaño, pueden entrar en cualquier recinto, tienda o edificio, así como hacer uso del transporte público. Esto último sucede en nuestro país, con muchas limitaciones y condiciones.

Por lo tanto, hay que reclamar a los dirigentes de los partidos una mayor sensibilización para que lleguemos entre todos al sacrificio cero, así como al abandono cero. No me cabe duda de que el futuro pasa por ahí, pero no deberíamos dilatar más su llegada.

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