¿Unidos/as podemos gobernar?

¿En qué lugar y dónde embarrancó la nueva política que iba a traer aires renovados a este país y que abominaba de los conceptos surgidos en la Transición?

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

En la España más pluripartidista que se recuerda, con hasta cinco partidos con capacidad real de gobernar o de ser decisivos en la configuración del nuevo Ejecutivo, resulta sintomático la visualización desmesurada de dos bloques formados bajo los términos que algunos querían erradicar, como son izquierda y derecha. Ayer se demostró más que nunca la polarización. ¿En qué lugar y dónde embarrancó la nueva política que iba a traer aires renovados a este país y que abominaba de los conceptos surgidos en la Transición?

De allí procede la formación sobre la que ha girado estas elecciones generales, las más emocionantes de los últimos años. Vox llega fuerte, pero sin arrasar y sin llegar a impedir que el PSOE pueda volver a formar gobierno (¿será con Ciudadanos o con Podemos y Esquerra?). La hipotética alianza de la formación de Abascal con el PP y con los naranjas de Rivera no alcanza ni de lejos esa mayoría necesaria para «echar a Sánchez», el grito de guerra en los mítines de estos tres partidos.

El presidente del Gobierno en funciones se ha revelado como un superviviente moderno, capaz de derrotar al viejo aparato socialista en unas primarias a cara de perro y a la nueva derecha de la derecha surgida bajo el 'mantra' de que se rompe España porque «una derechita cobarde» es incapaz de poner orden en Cataluña -¿qué papel desempeñará Casado ahora?-. Nadie, por mucho que empuñara con fuerza la rosa y emanara sangre roja por las heridas recientes, podría aventurar hace diez meses que ese PSOE cainita envuelto en una guerra fratricida iba a gobernar España gracias a la primera moción de censura que sale adelante en esta democracia y luego ganaría unas generales con un resultado sorprendente.

Parece evidente que esta vez Pedro Sánchez no encontrará en su camino de vuelta a La Moncloa ningún obstáculo a su izquierda, dado el interés de Pablo Iglesias en ocupar el sillón de ministro, ¿o querrá Rivera ser vicepresidente? No obstante, nunca el nombre de un partido fue tan revelador a la hora de negociar los pactos: unidos/as podemos...