UMAnimidad (casi)

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

DICEN que sólo hay un ámbito profesional donde haya más traiciones y 'puñaladas' por la espalda que en el propio de cada uno (que cada cual se aplique el suyo), y éste es el universitario. Este sambenito viene dado por la legítima pero a la vez feroz competencia de saberes, aunque no siempre ocurra así. Los méritos sirven y marcan en la Universidad como en pocos lugares, por lo que también es casi normal que así ocurra. Como siempre, hay exageraciones, buenas y malas personas, buenos y malos profesores... Incluso muy malos, pero eso ocurre no sólo en el ámbito académico, sino en todas las profesiones: hay buenos, malos y muy malos periodistas, o curas, o ingenieros. Así es la vida, simplemente, y desde siempre además.

Pero por una vez, la Universidad, en este caso la de Málaga, ha dado un ejemplo de consenso de sus miembros al sacar adelante por una inusual casi unanimidad (170 a favor de 177 votos) unos complicados estatutos que renovarán su vida interna de forma importante y que, entre otras cosas, para nada baladíes, limitará los mandatos desde el rector a los jefes de departamento pasando por los decanatos, y con eso, creo, está todo dicho, porque si hay una propensa inclinación general en este país es a la de mantenerse per saecula saeculorum en los cargos, sean importantes, medianos o simbólicos, sobre todo cuando te ampara el anonimato en puestos que apenas si tienen una repercusión pública importante, como pueden ser muchos de los que se han limitado ahora sus mandatos.

Llegados a este punto hay que ser justos y hay que resaltar al gran protagonista de este inusual logro: la labor del rector, José Ángel Narváez, que no tiene, pese a la importancia de su cargo, ningún afán de protagonismo, está siendo magnífica, y a los resultados tenemos que referirnos; sin su gestión hubiese sido imposible el consenso alcanzado, y en cierta manera este voto es también un respaldo masivo a sus años ocupando el máximo puesto de la UMA, que no lo olvidemos, es uno de los grandes motores, una de las grandes 'empresas' de Málaga.

Narváez llegó al cargo rectoral tras una nada vistosa pero no menos notoria (y no es un juego de palabras) presencia en equipos de gobierno anteriores. Su labor le hizo valedor a que Adelaida de la Calle lo viera como su sucesor natural, como así ocurrió. Una vez ganadas las elecciones, en las que tuvo competencia, y mucha, su primer paso fue intentar que toda la comunidad universitaria malagueña se sintiera unida, y a tenor de lo que hemos visto en el último claustro, lo ha conseguido. El rector tiene una gran virtud: sabe cuáles son los principales haberes de la UMA, y las potencia, y sus debes, los mismos que intenta corregir. Sabe que a su alrededor hay buenos, regulares, malos y muy malos, pero a cada uno lo tiene localizado, y eso dice mucho en su favor, porque es algo que sólo se consigue tras muchas horas diarias de entrega y dedicación al cargo. Da gusto en estos tiempos de crispación y de malas artes que el consenso, tan añorado por muchos, haya reaparecido en uno de los sitios más insospechados y difícilmente inimaginable, en un claustro universitario. No es de extrañar la satisfacción del rector de la UMA. Así salió, en medio de parabienes y de felicitaciones.

 

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