Los últimos unicornios

JOAQUÍN L. RAMÍREZ

Ala marcha de Angela Merkel como presidenta de la CDU alemana, sus compañeros han elegido como sucesora a Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK). Esta prometedora política, tras su brillante triunfo, ha prometido un liderazgo integrador de todas las familias cristiano-demócratas y una línea igualmente europeísta, tal como su antecesora. En su discurso AKK ha comparado su partido como el último unicornio en Europa, al considerar que es el que continua teniendo mayorías sólidas de gobierno.

El último unicornio nunca es único, ni siquiera el último. De hecho, así se ha sentido Susana Díaz hasta hace muy poco, así también Merkel o la propia AKK a su llegada, como su partido en relación al resto de Europa. No se sabe si los últimos unicornios son una especie que se extingue o sólo es que siempre son y han sido muy pocos.

Tras las inevitables sorpresas de la noche electoral de las pasadas elecciones andaluzas, tampoco decepcionan sus consecuencias. Vencido el PSOE andaluz, o pírrico ganador formal, aún queda Pedro Sánchez como paradójico 'vencedor'. El líder socialista que obtuvo los dos peores resultados de la historia del PSOE -uno tras otro- se mantiene en pie dubitativamente. Ahora no presento presupuestos, ahora sí lo haré, retiro techo de gasto, lo vuelvo a aprobar... Envío a Ábalos a liquidar a Díaz y al día siguiente lo hago desdecirse... Hay que reconocer que la labor de Sánchez es como un gran experimento, dentro y fuera de su partido, un experimento complejo y lleno de matices y temblores ideológicos. También lo son sus medidas o anuncios, que serán o incluso se desmentirán a poco. No es fácil seguirlo.

La irrupción de Vox con esos doce diputados venidos de la nada anterior, hace pensar a según quien que se trata también de un último unicornio derechista al que han rescatado los electores en el pitido final. Unos les extienden cordones sanitarios y otros los celebran, ambas corrientes les reconocen en su indiscutida singularidad. En tanto, Ciudadanos -con una impresionante y meritoria subida en votos y escaños que le sitúa en tercer lugar- rescata para sí el tratamiento y la consideración más privilegiada en base a argumentos rebuscados y algo sorprendentes de celebrado hallazgo. Rivera también cree que él mismo, quizá Juan Marín o la formación política de ambos, es o son unicornios de los que no hay. De este modo, con gran imaginación y una ensayada convicción, los naranjas piden para sí la presidencia de la junta andaluza. En el catálogo de los vencedores morales de nuestra democracia ya no se cabe, son tantos y tantos en cada cita electoral que cuesta hacerles un hueco en la impresora, aunque Internet lo aguanta todo.

Queda, siempre queda para resolver enigmas o las incógnitas de la ecuación. El pacto por Andalucía pasa por esos que -como siempre- ya anuncian con seguridad que todo está cerrado y más que cerrado, y también por aquellos otros que aún lo ven como una ardua tarea de final desconocido. Puede hacerse un bloque en la negociación referente a la mesa del Parlamento y a la presidencia y composición del Gobierno o llevarse a cabo por separado. La mesa es más urgente, por cuanto para poderse votar la investidura de la presidencia ésta deberá estar elegida y proclamada. El desesperado canto de sirena para que Díaz presida una vez más es ciertamente débil, a pesar de que ya también se tararea desde el propio Consejo de Ministros. La presidencia de la cámara habrá de encargar la tarea de presidir a un candidato o candidata, independientemente del resultado de la votación posterior. Si PP y C´s acuerdan la persona que presidirá el Parlamento así como el resto de la composición de la mesa del mismo, es de suponer que el encargo lo será a quien ambas fuerzas hayan decidido juntas. Vox no podrá mantenerse al margen ni así ser ubicado, su concurso será a título de socio parlamentario o incluso hipotéticamente integrando el gobierno, está por ver. Y es que otros escenarios, esos que Ciudadanos intenta rescatar, como apoyos activos del PSOE o hasta pasivos de Adelante Andalucía -Podemos-, parecen traídos con alfileres remotos y algo improbables.

Dicen que en las apuestas un gobierno de Marín se paga casi tan caro como uno de Díaz -empate técnico- y uno de Juanma Moreno del PP en coalición con C´s, con el voto favorable de Vox, -una nueva mayoría- se da por muy seguro. Y más, dicen, de los últimos unicornios, que hay muchos pero que Pedro Sánchez no es uno de ellos.

 

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