Tsunami en La Casa Invisible

Un absurdo tsunami podría arrasar parte del centro a mediados de agosto

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Málaga optó a ser Capital Europea de la Cultura en 2016, pero finalmente ganó San Sebastián. En el programa presentado por Málaga para tratar de obtener la capitalidad cultural figuraba La Casa Invisible; de manera acertada, pues desde marzo de 2007 ha formado parte del panorama cultural malagueño, con una oferta amplia y diversa. El director del proyecto ganador donostiarra fue Santiago Eraso, el cual ha pasado esta semana por Málaga. El miércoles estuvo precisamente en el patio de La Casa Invisible, en un acto cultural en el que participaban, entre otros, el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, el director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), Ferrán Barenblit, o el artista malagueño Rogelio López Cuenca, como contó Antonio Javier López en estas páginas. Santiago Eraso también formó parte de la manifestación cultural y festiva que el jueves recorrió el centro de Málaga organizada por La Casa Invisible.

A mediados de 881, hace apenas 1137, un tsunami arrasó Estepona, según hemos sabido esta misma semana, y a mediados de agosto un absurdo tsunami cultural puede arrasar el panorama malagueño: La Casa Invisible podría ser desalojada. Sería torpe que desde el Ayuntamiento no se entendiera la pérdida de capital humano y cultural que supondría para la ciudad. De Berlín siempre nos ha gustado la mezcla entre la oferta cultural institucional y la de colectivos independientes que han demostrado a lo largo de los años la solidez del proyecto que defienden. No todas las exposiciones pueden gustar, como ocurre con las de la formidable red de museos que sitúa a Málaga en el mapa cultural, y no sólo en el de despedidas de solteros, algunas de las cuales procesionan por el recorrido oficial grandes órganos sexuales, en una manifestación cultural paleolítica, como la de otro tsunami, cientos de años anterior al de 881, también acreditado en Estepona. Como para irse tranquilo mañana a la playa de Manilva.

La Casa Invisible no ha pagado por el uso del lugar que ocupan en calle Nosquera o, mejor dicho, no han pagado por su ocupación, porque la programación y adecuación del edificio sí cuestan dinero, y no cuentan con las subvenciones que sí reciben otras instituciones, a pesar de haber sido declarada entidad de utilidad pública municipal en mayo de 2016 y haber firmado un acuerdo en enero de 2011 con Ayuntamiento, Diputación, Junta e incluso Ministerio. Para la rehabilitación del edificio han presentado, además, un proyecto al Ayuntamiento que ha costado cerca de 30000 euros. Desde la ocupación en marzo de 2007 han pedido la cesión de local para poder regular todas sus actuaciones y los permisos de la cafetería, que no tiene ánimo de lucro sino intención de ayudar a costear las numerosas actividades culturales. 11 años avalan esta gestión que garantiza la participación ciudadana y el uso del espacio por otros colectivos desde el primer día.

Es una suerte que la amplia oferta cultural de Málaga cuente con miradas distintas. Ojalá el Ayuntamiento, y el alcalde, reconsidere su intención de optar por la solución tsunami, que nos convertiría en una ciudad más pobre.

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