Triste pero muy real

Los accidentes de tráfico representan tragedias familiares que afectan a miles de personas que cada día sufren un estrés emocional, imposible de cualificar y cuantificar, y que sobrellevan su drama en soledad

Triste pero muy real
CARLOS RUIZ VERADELEGADO EN MÁLAGA DE STOP ACCIDENTES

La condena a cuatro años de cárcel a un guardia civil que causó un accidente en la A-7 en el que murieron tres personas y otras nueve resultaron heridas de diferente gravedad cuando conducía bajo los efectos del alcohol y de altas dosis de cocaína vuelve a poner de manifiesto el problema del reproche penal a las conductas más graves en materia de tráfico. Además, superaba el límite de velocidad y tenía antecedentes por ir ebrio en otro 'accidente' acontecido tres años atrás, y tras el que se dio a la fuga. En los hechos por los que se le condena ahora, el Juzgado de lo Penal número 10 decreta la libertad provisional porque no cree que se vaya a fugar ni destruir pruebas. Así funcionan las cosas en España. Triste pero muy real.

Las personas fallecidas no importan, las heridas tampoco porque sólo son nombres en un expediente al que dan un número. La legislación actual permite que estas cosas pasen aunque es verdad que la reforma del Código de Circulación ha endurecido, levemente, las consecuencias de estos actos por parte de personas desalmadas que no respetan la vida de los demás. Estos hechos no son accidentes porque un accidente es un algo fortuito. Estamos ante una falta de respeto al bien más preciado que tenemos que es la vida o la calidad de esta.

Los vehículos son muchas veces armas de matar que casi no tienen consecuencias penales. Si se dispara a alguien o se causa la muerte de personas usando otro tipo de armas o en una pelea las penas son mucho más elevadas.

No me parece justo y los legisladores no parecen entender lo que es que alguien muera o resulte herido en un 'accidente' de circulación porque una persona decida superar ampliamente la velocidad establecida, consuma alcohol o drogas, se salte un semáforo en rojo, no respete a un peatón en un paso de cebra o bien se distraiga con el móvil.  Cientos de personas fallecen cada año o quedan en un estado que les cambia su calidad de vida, a ellos y a sus familiares y amigos para siempre.

Hay influencias externas que hacen que no se hagan leyes más justas porque, como en todos los ámbitos y no sólo el del automóvil, 'Poderoso Caballero es Don Dinero'. Esto pasa aquí y en otros países de nuestro entorno, donde también se podría evitar que fueran tantas las víctimas de tráfico. Stop Accidentes y otras asociaciones van a seguir luchando por conseguir justicia y equidad con otros colectivos que son maltratados pero a los que se les empieza a oír más desde el poder político.

Muchos conductores creen que estas cosas les pasan a los 'demás' y no son conscientes de que nadie está libre de una desgracia a causa del tráfico, bien a ellos o a sus familiares o amigos. La vida ya te trae su carga de problemas, como pueden ser enfermedades, y deberíamos pensar en las consecuencias de infringir las normas de circulación. Muchas de las muertes y los heridos en las carreteras se podrían evitar.

Como bien sostenemos desde Stop Accidentes, estos sucesos representan tragedias familiares que afectan a miles de personas que cada día que sufren un estrés emocional, imposible de cualificar y cuantificar, y que sobrellevan su drama en soledad porque no reciben la ayuda y el apoyo necesarios que le ayuden a cerrar heridas y/o elaborar un duelo. Porque son proyectos de vida truncados, sonrisas y alegrías que se quedaron rotas para siempre, porque los múltiples trámites burocráticos de la Administración, la falta de respuestas que encuentran con los servicios sociales, la asistencia en sanidad y/o la lentitud del sistema judicial provocan una victimización secundaria a todas las familias afectadas que debería evitarse.

Yo estoy en Stop Accidente, y confieso que no me gustaría estar porque eso significaría que no tendría motivos. Me ayudaron cuando sufrí la tragedia en mis propias carnes con el fallecimiento de mi hijo y trato de hacer lo mismo con otras personas a las que por desgracia les ha pasado lo mismo que a mí.

Mi hijo tendría que haber tenido un futuro, terminar su carrera, disfrutar de una pareja, tener hijos y llevar una vida normal con satisfacciones y frustraciones como nos pasa a todos en mayor o menor medida. Pero un 'señor' decidió que tenía mucha prisa y que debía ir más rápido de lo que marcan las señales de circulación y ahí acabó todo. Cuántas veces pienso que si hubiera salido un minuto más tarde o el otro individuo hubiera pensado que no le importaba llegar tres minutos antes a su destino no hubiera pasado nada...

No he sido nunca muy creyente pero ahora las circunstancias me hacen pensar que tendría que haber algo más después de que nuestra vida acabe para poder verlo de nuevo. Perder a alguien que tendría que vivir más que tú por ley natural es algo que no entiendes. Buscando en la RAE podemos encontrar la definición de huérfano, aquel que pierde a su padre o madre, pero si buscamos la definición de aquel padre o madre que pierde a un hijo no la encuentras. Seamos prudentes y hagamos justicia nosotros conduciendo como marca el código.