Tranquilos

Antonio Soler
ANTONIO SOLER

Dicen que a Jean Cocteau lo despreciaron los existencialistas porque no tenía angustia existencial ni ninguna otra. Francisco de la Torre, en cambio, busca que lo aprecien por la misma razón que despreciaron al escritor francés. Después de la debacle del PP en las elecciones generales ha declarado que «Estamos muy tranquilos». Claro que, al contrario que Cocteau, a quien De la Torre debe convencer no es a un grupo de preocupados intelectuales de la orilla izquierda del Sena, fumadores de Gitanes y agitados sexuales, sino a la ciudadanía en general. Y la ciudadanía lo que quiere es sosiego y que no la preocupen más de la cuenta, porque para eso ya se arregla ella sola con el tobogán de la vida.

La ciudadanía, incluso la malagueña, a la que según dicen le va la marcha, quiere calma en la sala de máquinas. Y ahí está Francisco de la Torre, aludiendo a la transversalidad, al centrismo y a la pausa mientras el Titanic, previamente averiado, del PP hace burbujas en mitad del océano electoral y se queda muy lejos de la costa de cara al 26 de mayo. Se fue demasiado a la derecha y dio contra la parte baja del iceberg del pseudofascismo y la caspa que encarnan Vox y sus angustias. Porque, no se olviden, Vox es una especie de existencialismo ágrafo, un sinvivir místico sin otra mística que el caballo del Cid y la cabra de la legión. Entre esa gente, que reconoce que no tiene conocimientos técnicos para manejar el Estado pero sí mucho pelo en el pecho, se ha extraviado el muchacho Casado, una especie de alevín que se fue una noche de juerga con los muchachotes del barrio y ha vuelto trasquilado y pidiendo que lo lleven al colegio de pago, al centro, que es de donde nunca tuvo que salir.

De la Torre, a pesar de haber amparado al muchacho vía Cospedal, ya lo vio venir, y hace tiempo que nos lleva diciendo que él viene y es del centro izquierda. A él que no lo mezclen con todo ese barullo de la cucaña patriótica, a ver quién la sube más alto y más rápido. «Estamos tranquilos». Ahora se trata de que no lo identifiquen con la marca popular más de lo preciso. 'La gran separación' se titula una de las obras de Cocteau. En el pasado, De la Torre ya intentó achicar en los carteles el logo del PP lo más posible. «La marca soy yo», bien podría decir al modo de un Alcalde Sol que ha puesto a Málaga en el mapa por más que por algún lado se haya corrido la tinta más de la cuenta. Ahora se trata de empequeñecer aún más las dos 'P', de que la ciudadanía le compre el mensaje y la serenidad mientras el resto de los candidatos andan en alborozo, no extrapolando pero sí volando después de leer los resultados malagueños del domingo pasado. Dani Pérez y Juan Cassá mayormente. 'Les enfants terribles', se titula otra novela de Cocteau.