Dos tostadas

ROSA BELMONTE

Cuando escribo, no sé en qué consiste la lencería cargada por Carmen Montón a las arcas valencianas para que los orcos salten sobre ella. El no todos somos iguales, que cantó con más pasión que María Jiménez, ya no era creíble al entonarlo. La que fue consejera de Sanidad en la Comunidad Valenciana pasó notas de gastos a la caja fija de huevos camperos, una hamburguesa (crudos), 21 moleskines (lo más caro y lo más aceptable), tarros antimosquitos, dos tostadas o la lencería por 94,69 euros. Quizá sean manteles o toallas. Con ese dinero tampoco iba a tirar de La Perla. Lo peor es el Yatekomo de pollo (me viene el olor de quienes se lo piden en el avión). Rato iba a Horcher con la black. Qué menos. A un amigo lo acusaron de haberse quedado con un millón de pesetas de Cajamurcia. «Van a pensar que soy pobre». De Montón pensamos que es cutre. Esas dos tostadas son los nuevos dos huevos duros de los Hermanos Marx. O la magdalena de Pajares.