Torrijas en el reino del codillo

El turista 'millennial' impone sus nuevos hábitos de vida y los destinos turísticos, como la Costa del Sol, han de adaptarse. / La promoción turística en la ITB se endulzó una año más con productos de El Colmenero. / Yanette, la taxista berlinesa que sueña con jubilarse para irse a vivir a Almayate, aunque nunca estuvo allí. / 'La Semana Santa de Málaga según Antonio Garrido', un lujo de libro editado por SUR

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Una semana en Berlín tenía que 'teñir' a estos Horizontes. Los buenos datos del turismo malagueño, con cifras récord en este pasado año, tendrán continuidad en este 2018. Lo avanzaba la World Travel Market londinense y lo ha corroborado la ITB de Berlín, que hoy cierra sus puertas en una edición donde se ha expuesto con toda claridad que los destinos que no afronten una renovación tecnológica que ofrecer al turista quedará en fuera de juego. El cliente 'millennials' (se llama así a los nacidos entre 1980 y 2000) comienza a imponerse por cuestiones de edad y de medios, y han crecido a golpe de teléfono móvil y de redes sociales, y no están dispuestos a renunciar a su forma de vida ni un solo minuto. Los hoteles y restaurantes, los bares y chiringuitos, tienen que saber que en igualdad de condiciones, e incluso en superioridad frente a otros, el cliente elegirá aquel lugar que le permita conocería su móvil, que pueda recargarlo, que llegue nítida la imagen de su programa favorito de televisión o, simplemente, contentar en tiempo real a las conexiones en directo y zambullirse a pleno cuerpo en las redes sociales. Las ferias de turismo han tenido a a bien a lo largo de los tiempos avanzar las nuevas tendencias, y en el certamen alemán se ha mandado un mensaje muy nítido: el turista ya no busca destinos, sino objetivos, y entre ellos está poder seguir interactuando tecnológicamente. Eso de buscar un lugar donde no haya cobertura puede estar bien para un retiro espiritual o para quien quiera hacerse un 'centrifugado' interno, pero no para la mayoría. Los profesionales y responsables políticos de la industria turística malawiana y andaluza han entendido bien claro el mensaje, porque lo que llega, el 5G, es una verdadera revolución a la que el turismo no puede estar ajeno, como expuso con claridad el ministro Álvaro Nadal tanto en el Foro SUR como en la exposición pública que realizó ante los medios informativos en la ITB en el expositor de Turespaña. Por cierto, que hay que elogiar el trabajo de Matilde Asián, Manuel Butler, Cristóbal Fernández y Manuel Muñoz, responsables máximos de Turespaña y de Turismo Andaluz porque han conseguido, un año más, que el pabellón 2.1 haya sido uno de los más visitados en una de las citas de la feria berlinesa con menor asistencia de público, con un viernes que fue verdaderamente sorprendente. Cada vez está más claro que las ferias de este tipo no pueden durar cinco días, porque no hace falta. La World Travel Market, por ejemplo, recortó una jornada desde la pasada edición, y la ITB lo hará más temprano que tarde. Es verdad que los dos últimos días son un gran negocio para la organización, que en la jornada de 'puertas abiertas' cobra 15 euros por cada entrada, lo que suma un montón de dinero teniendo en cuenta que el ayer tan 'solo' acudieron 9.000 personas al gigantesco centro de exposiciones y congresos de la capital de Alemania.

Una tradición que se mantiene desde la década de los 90, iniciada por el añorado maestro panadero y confitero Antonio García, es que los productos de El Colmenero de Alhaurín acompañen a las promociones de Málaga y Costa del Sol en estos certámenes, lo que sigue cumpliendo su hijo, del mismo nombre. Si en la feria londinense, en noviembre, los borracheemos hacen furor, en el marzo berlinés son las torrijas las que se imponen en el reino de los codillos y de las salchichas, donde, por cierto, en este país del 'pleno empleo' si hay algo que funciona más que regular o entre mal y muy mal es el servicio de los restaurantes. «Eso de que entres en un chiringuito o en un bar y a los cinco segunda te pongan una cerveza y unas aceitunas sólo se da en nuestra tierra», comentaba Elías Bendodo al respecto. Por cierto, que el presidente de Turismo Costa del Sol se ha 'hinchado' de frío, porque estuvo en Helsinki en una promoción y de ahí dio el salto a Berlín, donde la meteorología tampoco ha sido buena compañera de viaje. Mucho frío, con sensación térmica muy inferior a lo que marcaban los termómetros por el viento, y una fina a la vez que incesante lluvia, con la tregua de un viernes que amaneció soleado, aunque poco duró la alegría del cielo azul. Yanette, una alemana recriada en Argentina, cuenta los días que le faltan para irse de vacaciones a Almayate. Que una taxista te recoja en Berlín y que te cuente que Almayate es su referencia malagueña ya te dice lo pequeño que es el mundo. Yanette, como todos los taxistas berlineses, aplica la nueva tarifa aprobada por las autoridades germanas de un complemento de 1,5 euros por pagar con tarjeta de crédito. «Si no, todo se lo lleva el banco». Tras poner 'bonitos' a Merkel y a su patrón (el dueño del taxi), explicó con claridad que su ilusión es jubilarse en la Costa del Sol «porque tanta oscuridad, tanta lluvia, me deprime, y eso que los que vivimos aquí estamos acostumbrados». La taxista desmitificó muchas de las ideas que tenemos sobre la economía germana, y resalta que Berlín, pese al pleno empleo, registra un menor movimiento porque los salarios llevan mucho tiempo 'parados': «Cada vez se paga menos, y o lo tomas o lo dejas. Es verdad que casi no tenemos paro, pero tampoco dinero», señala mientras sigue soñando cuándo llegará a su Almayate anhelado...

Comer en Berlín sigue siendo más barato que en Málaga, y eso es algo que nos tiene que poner en alerta. Si como dice Yanette el deterioro del poder adquisitivo de la clase media germana es tan contundente habrá que moderar los precios en nuestro destino, que desde luego, en estos tiempos de bonanza, digan lo que digan, han sufrido un reconocible incremento. Es verdad que los paquetes turísticos y las reservas se mantienen al alza en este mercado emisor, pero tampoco es menos cierto que otro gran objetivo tiene que ser la fidelización del turista. Si no se ofrecen 'autopistas' para las nuevas tecnologías y los precios se disparan, el turista alemán mirará hacia Turquía, que, levanta cabeza tras años de una dura travesía del desierto, y lo hace con ofertas casi imposibles, o ya me dirán cómo se puede calificar que te ofrezcan una semana en Antalya (una ciudad turística preciosa) en un complejo de cinco estrellas media pensión por 350 euros, incluido avión... Es cierto que la competencia de la Costa del Sol y de Málaga no son los destinos baratos, y que hay que buscar turistas de clase media alta, pero no puede ser que comer en un restaurante de categoría en tierras alemanas sea más barato que en cualquier garito malagueño.

De vuelta a 'Horizontes' más cercanos, hablemos de una gran obra que en breve distribuiráSUR: 'La Semana Santa de Málaga según Antonio Garrido', una rica y diversa selección de los cientos y cientos de artículos publicados sobre el mundo cofrade por quien fue uno de sus grandes lujos. El libro es una verdadera joya: impreso en papel de gran calidad, con fotografías a todo color, portada y contraportada con solapas, realizado en la malagueña Gráficas Urania, es un gran homenaje a quien fue miembro destacado del equipo de 'Pasión del Sur', que aún no se ha recuperado del mazazo que supuso su inesperado fallecimiento en enero. Nadie se podía imaginar una Cuaresma sin Antonio Garrido, pero así es la vida, demasiado corta, sobre todo para los buenos. 'La Semana Santa de Málaga según Antonio Garrido' se puede adquirir completando una cartilla con 5 cupones desde hoy en SUR más un euro, un precio simbólico gracias al patrocinio de Fundación Unicaja, Ayuntamiento de Málaga y Diputación Provincial. Un documento único, un libro para que cada cofrade malagueño lo tenga en su casa para su uso y el disfrute.

Ya en Málaga, bienhallados y que todos disfrutemos con salud de la vida.

 

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