La torre electoral

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

No se si se han percatado, y si no se lo digo yo, que para eso estamos. El año que viene, en junio sin ir más lejos, habrá elecciones municipales. Pues bien, al ritmo tedioso de tramitación que lleva, la torre del Puerto seguirá en plena tramitación cuando llegue ese momento. Hasta ahora podía haber dudas sobre si los grupos partidarios lo llevaban o no en sus respectivos programas. La legitimidad del pleno del Ayuntamiento, donde las tres formaciones mayoritarias lo han apoyado en más de una ocasión, no ha sido hasta ahora argumento suficiente.

A lo que voy. En la ya próxima campaña electoral -estas cosas cada día empiezan antes, si no se puede decir que ya casi estamos- las posiciones y los argumentos de todos los candidatos van a estar cristalinas. A saber: desde el lunes sabemos que el alcalde, Francisco de la Torre, que es uno de los máximos valedores del hotel del dique de Levante, volverá a presentarse por el PP. Al tiempo, todo apunta a que Juan Cassá, quien ha sido uno de sus más firmes defensores, repetirá como cabeza de cartel de Ciudadanos. Y en el PSOE, lo previsto es que Daniel Pérez sea el candidato a la Alcaldía, y también lo apoya.

Eso en las filas de los que están a favor. Entre los detractores, falta por ver cómo se presentará el grupo de Málaga Ahora. Y, sobre todo, si IU-Málaga para la Gente y Podemos acudirán por separado o en confluencia. Como esta iniciativa va a ser uno de los ejes principales del debate previo a los comicios -y es muy positivo que así sea- me atrevo humildemente a sugerir incluso que algún dirigente del colectivo 'Defendamos nuestro horizonte' debería ocupar un puesto importante en la candidatura de izquierdas, lo que serviría para visualizar claramente la importancia que se le da a esta cuestión. Pero en la variedad está el gusto y también hay opciones contrarias desde la derecha: el partido Libres ha anunciado la convocatoria de una próxima concentración de repulsa en el dique de Levante. Por tanto, hay opciones.

No voy a caer en el reduccionismo de defender que los malagueños votarán únicamente torre sí o torre no, ni mucho menos. Aunque, dado el nivel de centralidad que ha alcanzado esta iniciativa dentro del debate político en la capital, cabe esperar al menos que se deje notar de alguna forma en las votaciones. Si el supuesto rechazo mayoritario por parte de los ciudadanos fuera tal, se traduciría en un cierto voto de castigo, bien mediante la abstención, bien mediante el apoyo a las formaciones que lo rechazan. De igual modo, un resultado favorable a los partidarios, debe significar que no les preocupa tanto. Y luego ya veremos si el siguiente pleno tiene legitimidad. O tampoco.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos