Tolerancia y diálogo entre católicos y musulmanes

La derrota de los terroristas del Daesh en Siria e Irak y la disminución de sus atentados han propiciado una mejora de las actitudes y las relaciones entre las dos comunidades religiosas

Tolerancia y diálogo entre católicos y musulmanes
José Ibarrola
JAVIER FERNÁNDEZ ARRIBAS

Los pasos que han dado el Papa Francisco y el Gran Imán de Al Azhar, Ahmed el-Tayeb, una de las figuras más prominentes del islam suní, por la paz mundial y la convivencia han cristalizado en el documento Fraternidad Humana que han firmado durante la visita del Sumo Pontífice a Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos, realizada entre el 3 y el 5 de febrero. Son pasos que tuvieron un primer punto de referencia en la visita de hace dos años del Papa Francisco a El Cairo, en abril de 2017, con la celebración de la Conferencia Internacional de la Paz en la Universidad Islámica de Al Azhar. El impulso logrado durante su viaje a Egipto, rodeado de extraordinarias medidas de seguridad para evitar cualquier intento de atentado por parte de los grupos terroristas que actúan en ese país, constituyó un gran avance en la fraternidad y en la reconciliación para todos los hijos de Abraham, como señaló el propio Francisco.

Detrás de estas celebraciones públicas, que han congregado a muchos partidarios, pero también han sufrido duras críticas de quienes se mostraban contrarios para no dar una impresión de debilidad o cesión, ha habido interminables horas de trabajo, de consultas, de acercamientos y alejamientos, en definitiva, de una dinámica complicada para lograr el gran objetivo de promover el diálogo entre cristianos y musulmanes y condenar la violencia en el mundo. El documento suscrito por el Papa y el Gran Imán representa una valiosa referencia para las relaciones entre las comunidades religiosas, pero también para las políticas, económicas y sociales por sus reflexiones sobre el extremismo, la pobreza, la corrupción o el sufrimiento en diversas partes del mundo. Como dice el propio texto, pretende servir de guía e invitar a todas las personas con fe en la fraternidad a trabajar juntos para un futuro mejor, promoviendo la cultura y el respeto mutuo.

Es muy significativo que el lugar elegido para firmar este documento fuera Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos, en plena península arábiga, cuna de los lugares santos del Islam. Más allá de los grandes edificios modernos, del petróleo, del turismo, Emiratos representa un ejemplo de tolerancia y diálogo entre las diversas religiones que el mismo Papa resaltó en sus intervenciones públicas al apreciar el compromisos con el que Emiratos Árabes tolera y garantiza la libertad de culto, oponiéndose al extremismo y al odio; al mismo tiempo que promueve la libertad fundamental de profesar la propia fe, que es una exigencia intrínseca para la realización del hombre, también se vigila que la religión no sea instrumentalizada y corra el peligro, al admitir la violencia y el terrorismo, de negarse a sí mismo. Estas palabras del Papa tuvieron su respaldo en la intervención del Gran Imán quien subrayó la urgencia de luchar contra el terrorismo, tanto el cristianismo como el islam tienen las mismas preocupaciones. Al coincidir los dos líderes religiosos en condenar el uso de la religión para justificar conflictos y todo acto de violencia, que hay que condenar sin vacilación porque no hay violencia que encuentre justificación en la religión, reiteraron, se lanza un claro y necesario mensaje de la necesidad de estrechar lazos, de evitar conflictos y, sobre todo, de dejar bien claro a los terroristas que pretenden enfrentar a cristianos y musulmanes que no lo van a conseguir.

La derrota de los terroristas del Daesh en Siria e Irak y la disminución de sus atentados terroristas han propiciado una mejora de las actitudes y las relaciones entre las dos comunidades religiosas. Por eso fue crucial la celebración de la Conferencia de Paz en El Cairo en 2017 cuando los golpes terroristas en países occidentales provocaban muchos recelos hacia los musulmanes. Todavía se sufren demasiados casos de islamofobia en algunos países europeos y todavía se mantiene cierta desconfianza por algunos atentados que no se han podido evitar por las Fuerzas de Seguridad correspondientes. Siempre hay que mantener la guardia muy alta pero lo que conviene subrayar para poder contextualizar adecuadamente la dimensión del problema y el valor de la firma de este documento entre el Papa y el Gran Imán, es que más del 80% de las víctimas de los ataques terroristas en diferentes partes del mundo son los propios musulmanes.

Por eso, la enorme necesidad de estrechar lazos, de incrementar el diálogo y la tolerancia; la cooperación policial y la relación económica, comercial, social y cultural para evitar que los terroristas consigan su objetivo de enfrentar a cristianos y musulmanes para beneficiarse de la inestabilidad y el caos, como en el caso de Libia o como lograron durante un tiempo en Siria e Irak. La labor de los líderes religiosos al predicar con el ejemplo en Abu Dhabi debe tener el respaldo político de los gobiernos de los diferentes países del mundo.