Todos los tiranos

JOAQUÍN FUERTES

Hay una canción de Brassens que dice que todos los burgueses son unos burgueses, y tanto da que sean italianos, alemanes o franceses. Puede parecer una reflexión de Perogrullo, pero no es tan banal, y podría aplicarse a que todos los tiranos son unos tiranos, y tanto da que sean añorados por los populistas de derecha como disculpados en sus fechorías por los populistas de izquierda. La ralea de los tiranos del Caribe la comenzó Valle Inclán con una de las consideradas mejores novelas del siglo XX: la historia del tirano Santos Banderas. Le siguió 'El señor presidente', de Miguel Ángel Asturias, sobre el mandato de un dictador en su tierra guatemalteca. Tenemos 'El otoño del patriarca', el tirano que gobierna cien años, y para que el ejército no se le subleve nombra a los capitanes generales y a los soldados capitanes, firmando la orden con la mano con que se limpia el culo. Tal vez a su pesar García Márquez hace que nos fijemos en los hermanos Castro, que proyectaron una dictadura inmutable como la del patriarca de Gabo. Un tiempo vivos, pero esperando gobernar otros tantos años después de muertos.

Michele Bachelet, al frente de la misión de la ONU en Venezuela, descubre la agonía del pueblo y todas las atrocidades del régimen de Maduro y su guardia pretoriana. No veo esperanzas, al menos a corto plazo, de que se solucionen los problemas del país. Una satrapía ha obrado el milagro de convertir el potencial más rico en realidad paupérrima. Claro que al informe Bachelet le opondrán las palabras que un día sacaron del diccionario, tales como sesgado y torticero. Y sobre todo le echarán las culpas al demonio del Norte con un mal mandatario y de mala acogida, pero adonde todos quieren llegar. Las pobres gentes del sur ya no siguen la consigna de 'yanqui, vete a casa', sino el ábrenos la puerta. Pero apuesto a que no habrá manifestaciones ni bajadas de ceja por esas siete mil ejecuciones extrajudiciales que señala el informe Bachelet. Nadie sacará una pancarta por ese capitán juzgado sin pruebas y muerto por palizas. Nadie irá por los pueblos a preguntar a emigrantes ancianos que retornaron después de una vida de trabajo para ser acogidos por sus parientes. Si es que les queda alguno.

Las adhesiones inquebrantables las recordamos los viejos de dictaduras anteriores; y parodiando a Brassens, todos los dictadores son unos dictadores. Aprendo mucho de la secta con sus cobijos cerca de mi casa, donde se someten por lavado de cerebro también a una tiranía. Para ellos, el mundo fue creado hace unos pocos miles de años. Si les hablas de Darwin, es cosa del demonio, que nos confunde a los no creyentes. Si les digo que yo he visto en Bolzano el cadáver conservado en hielo de un hombre llamado Otsil, que murió hace 5.600 años, o sea, antes de que, según ellos, Jehová fabricara a Adán, naturalmente estoy poseído por el demonio. O me han engañado. Ya no espero manifestaciones contra este tirano que me ha matado en vida a algunos amigos de la infancia.