El tiempo, un aliado

Rafael Pérez Pallarés
RAFAEL PÉREZ PALLARÉS

Un buen amigo, Alfonso Crespo, dice que en la muerte de los amigos adelantamos nuestra propia muerte; cuando niño escuchaba con frecuencia ¿de qué te sirve pensar en el pasado que ya pasó y en el futuro que no sabes si llegará?, piensa en el hoy, que es lo que tienes al alcance de tu mano; el socialista Ramón Jáuregui, con motivo del fallecimiento de su amigo Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmaba en Twitter: «No me hago a la idea de no poder enviar un Whatsapp a Alfredo. Me resisto a borrar su móvil. Me cuesta hacerlo. Es el acto que más me duele». Es significativa esta última reflexión propia de la era digital; quien ha experimentado el fallecimiento de una persona, realmente se siente extraño ante la evidencia de que la muerte nos impide seguir comunicados por el móvil. De hecho, borrar de los contactos del teléfono a una persona que ha fallecido es empezar a aceptar su ausencia de manera crítica. Como el tomar conciencia que mañana seremos nosotros quienes ya no estaremos en los contactos de los móviles de nuestra familia y amigos o el ir progresivamente descubriendo que la vida pasa, amiga y confidente, guardando sus secretos y sorprendiéndonos en el momento más inesperado.

El tiempo pasa. Indudablemente. Y nadie queda a salvo de la hermana muerte, como la calificaba Francisco de Asís; pero mientras tanto la vida sigue ahí, milagrosa y cotidianamente. Por tanto, hagamos del tiempo nuestro aliado: cada momento, en cada instante que vivamos; de hecho, cada día es una ocasión propicia para vivir. Y a ser posible en paz. De hecho, la búsqueda de la verdad íntima del ser, de la coherencia de vida y autenticidad nos facilitará una vida más sencilla.

Pero ¿cómo vivimos realmente? No se puede hacer una evaluación general, pero sí es cierto que hay demasiadas soledades pobladas, demasiadas tristezas contenidas que romperán tarde o temprano, demasiados silencios que no se entienden. Por eso, hacer en todo momento lo que tenemos que hacer es fuente de serenidad. Quien sea creyente, a la luz de la fe y de la conciencia bien formada. La carrera de la vida suele ser larga; estamos ante un tren de vida de largo recorrido. Por eso tener la oportunidad de guardar silencio y observar nuestro entorno e interioridad nos aportará claves para vivir mejor en medio de muertes, elecciones y decisiones.