El teatrillo andaluz

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

LA presidenta Susana Díaz sostiene que las elecciones andaluzas, que solo ella puede convocar salvo un impensable 155 en este sur autonómico, se celebrarán «cuando le interese a Andalucía». La de Díaz es una respuesta a la gallega para no desvelar la fecha que tiene pensada, si es que la tiene pensada. Produce estupor que todos, también periodistas, sigamos un año después en el bucle de una fecha electoral. Toda la iniciativa política y periodística parece volcarse en predecir el día de la cita con las urnas. En algo tiene razón la presidenta. No es ella, sino la oposición, especialmente el PP, el que da más cuerda a esa meta volante sin podium. En un principio se justificó por el deseo del líder Juanma Moreno de ponerle las pilas a sus cuadros, como el cuento de ¡que viene el lobo!

Susana Díaz tampoco es Caperucita. Ha dejado que la cuerda se haga ovillo y enrede a toda la oposición. Quizás por su propia inseguridad, acrecentada tras la moción de censura a Rajoy. Si agotar hasta marzo le producía algunas dudas por no verse de nuevo en el mercadeo postelectoral de las municipales y autonómicas de mayo para ser investida presidenta si gana con mayoría suficiente, ahora las dudas se han acrecentado con Pedro Sánchez como presidente y, por tanto, con poder como ella para convocar elecciones. No las quiere juntas, aunque algunas voces en su partido no descartan que sea la mejor opción para ambos. La competición sigue latente y pesa lo suyo.

Hay un dato que debe darle vértigo si decide convocarlas para noviembre. Desde 1996 todas las elecciones andaluzas se han celebrado en marzo. Aquel año Chaves volteó las encuestas y salió ganando contra pronóstico, igual que Griñán en 2012, cuando perdió, pero siguió gobernando. Los idus de marzo devolvieron al PSOE la mayoría absoluta en 2004 tras la travesía del desierto y a ella la oportunidad de reconquistar en 2015 la hegemonía regional perdida en 2011.

Díaz quiere decir Presupuestos con mil millones de euros más cuando habla del interés de Andalucía. Cuanto antes se apruebe el Presupuesto, mejor. Si hay que esperar a abril o mayo... La oposición habla del teatrillo de Pimpinela de Díaz y Marín para justificar el adelanto. En realidad tres meses no es un gran adelanto y el Presupuesto se prorroga como tantas veces. A los andaluces, que nos pregunten, nos dará igual una fecha que otra. A todos los partidos les mueve otra cosa, sus circunstancias electorales, tan bipolares en estos tiempos. El teatrillo es común a todos. Digan, si no, cómo puede justificar Cs la ruptura con el PSOE por el aforamiento de los diputados. Se olvidan, y el PSOE no ha querido recordárselo, que Cs hizo renunciar al aforamiento a dos presidentes y seis consejeros. Esa pieza ya la han cobrado.

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