A cada uno lo suyo

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Nunca se puede decir «de este agua no beberé», y mucho menos en este país, donde en apenas unos días somos capaces de cambiar de presidente, de gobierno, de líderes políticos y de lo que haga falta. Es tan frenética la forma de vida que llevamos que las cosas se nos olvidan con extrema facilidad, y de vez en cuando es bueno recordarlas y también a las personas que lo hicieron posible.

Si hay una noticia a la que el verano le ha jugado la injusticia de no resaltar la importancia que tiene es el acuerdo entre Virgin y Adif para poner en valor el centro de experimentación e innovación ferroviario de Bobadilla, uno de los grandes acontecimientos de los últimos años para Málaga y para Andalucía no sólo por lo que supone en sí, sino por lo que puede suponer. Este acuerdo, que servirá nada más y nada menos que para hacer experimentos y pruebas con el Hyperloop, el tren ultrasónico de pasado mañana (que igual llega antes de que terminen las obras del Metro de Málaga, y si no al tiempo), no sólo va a suponer una inversión de 500 millones de dólares en la provincia y la creación de 250 puestos de trabajo directos y miles más indirectos, sino que incluso va a darle una proyección internacional al PTA, a muchas de las empresas que alberga y a la Universidad que ni siquiera en los cuentos más optimistas hubiésemos soñado.

En este momento de felicidad porque Málaga y Antequera sean el punto elegido por ese Leonardo Da Vinci del siglo XXI como es Elon Musk, ahora digo, es el momento de realzar el papel que jugó en su día para Málaga la que fuera ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y en este caso concreto del Anillo Ferroviario, el que fuera presidente de Adif, el también malagueño Antonio González. De ellos fue la idea y el inicio del proyecto, que se paró en 2015 por esas disputas políticas que uno no entenderá nunca y por las presiones equivocadas de populistas, ecologistas y agricultores, cada uno pendiente de la viga ajena... Gracias a Magdalena Álvarez y a Antonio González, Virgin vendrá a Bobadilla a preparar el gran proyecto que revolucionará el transporte en el mundo, y que eso sea en Málaga, que ocurra en Málaga, que los expertos vengan a Málaga, que los ingenieros vengan a Málaga... ¡Uf!, de verdad que no somos conscientes de lo que significa. Este tema puede suponer un antes y un después para la economía malagueña, y en este proceso justo es reconocer que el anterior ministro de Fomento, Íñigo Gómez de la Serna, fue quien inició los contactos con Virgin para aprovechar lo invertido e infra utilizado del proyecto Álvarez&González, tan excelente como ahora comprobamos. En todo este proceso, también hay que poner en valor el papel de la nueva presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, quien conocía perfectamente el proyecto porque lleva muchos años en puestos de responsabilidad con un trabajo excepcional en la citada empresa pública, por lo que es del todo injusto que alguien pueda pensar que es producto de un 'dedazo' de Pedro Sánchez.

Ya ven, lo que la torpeza política no vio en España (el Anillo Ferroviario) lo han visto en el mundo. Al César lo que es del César, y a Magdalena Álvarez y a Antonio González (y a Pardo de Vera) lo que les corresponde. Gracias.

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