¿Por qué surge Sociedad Civil Malagueña?

Los actuales partidos tienen que ser refundados o sustituidos por otros nuevos, lo que sólo será posible cuando se disponga de una nueva ley de partidos y, principalmente,de una nueva ley electoral

GERARDO HERNÁNDEZ LESPresidente de Sociedad Civil Malagueña

A los españoles de hoy nos está tocando vivir una época muy difícil. Es verdad que cuando se conoce la Historia de España la inestabilidad política ha sido la norma. Siendo concisos, si nos centramos en la época contemporánea, el siglo XIX nos dejó tres guerras civiles que sentaron los prolegómenos de lo que sería en el siglo XX la más cruenta de nuestras guerras civiles (1936-1939), que culminaría con el triunfo del general Franco y la instauración de una dictadura que duraría casi 40 años.

La muerte del dictador –a pesar de la difícil salida del régimen por él instaurado– posibilitó la apertura de una etapa democrática llena de esperanza. La Transición generó mucha ilusión y muchas renuncias por parte de los representantes de los sectores políticos que se habían enfrentado en el conflicto del 36. Pero, al fin, el resultado fue la Constitución de 1978 (primera Constitución consensuada desde 1812), que desde el punto de vista económico-social nos ha traído el período de mayor desarrollo que hemos conocido, pero que desde el lado político no puede gozar de la misma benevolencia, porque la inestabilidad ha sido una constante de la que no hemos logrado desprendernos; entre otras razones porque el justamente alabado, en sus comienzos, espíritu de la Transición se ha extinguido y los pactos consustanciales al mismo han saltado por los aires hace tiempo.

En todos estos años hemos pasado por situaciones muy graves. Hemos sufrido intentonas golpistas, un terrorismo etarra que ha causado centenares de víctimas y un suma y sigue de corrupción que no ha sido erradicado. Pero ninguna de las crisis padecidas ha colocado al país en un riesgo de ruptura real hasta que los partidos secesionistas catalanes han dado un golpe en el Parlamento y han proclamado la República catalana.

Ante esta situación, donde está en juego la existencia de lo que desde hace siglos venimos llamando España, un grupo de ciudadanos malagueños –como antes se ha hecho en otras provincias– hemos decidido dar un paso al frente y organizar la Sociedad Civil Malagueña, con la pretensión de crear un núcleo de reflexión y de acción capaz de abrir conciencias que sean el embrión de una masa crítica y también de un pensamiento libre.

Esta reflexión tiene que partir del hecho de que la crisis política que hoy impide el desarrollo armónico del país, que envenena la conciencia de los ciudadanos, que se muestra en la saña ideológica que se dedican los adversarios políticos, y se compendia en el odio que se destila en las redes sociales, es una crisis que no es fruto de la mala suerte ni del mal de ojo, sino de el hecho objetivo de estar gobernados por una clase política que no ha estado a la altura de las circunstancias. Es por ello que esta crisis es objetivamente considerada una crisis del sistema de partidos –principalmente de los que han ejercido el poder–, que incapaces de afrontar las reformas que el país demandaba, e insensibles ante la visión de un Estado que se desintegraba se han mostrado impotentes para coaligarse entre sí y han preferido pactar con partidos nacionalistas cuyo objetivo era precisamente dinamitar ese Estado.

Si estos partidos son responsables en primera instancia de la situación política que vivimos, es difícil que ellos, por si solos, puedan resolver el problema que han contribuido a crear. Unos partidos que, ante los ojos de los ciudadanos, han perdido toda credibilidad por haber puesto sus intereses corporativos de grupo privilegiado, por encima de los intereses de los ciudadanos, con los que han abierto una crisis de confianza difícil de superar.

Es por todas estas razones por lo que creemos que este es el momento adecuado para que la sociedad civil se organice y exija a los partidos políticos y a los poderes públicos que cumplan con las obligaciones a las que les compromete su mandato democrático. Una sociedad civil que impulse una nueva clase política que sea capaz de cumplir la función de legitimación del sistema democrático, que la nomenclatura actual ya no está en condiciones de realizar. Los actuales partidos tienen que ser refundados o sustituidos por otros nuevos, lo que sólo será posible cuando se disponga de una nueva ley de partidos y, principalmente, de una nueva ley electoral.

La Sociedad Civil Malagueña no pretende sustituir a los partidos, sino ser un espacio abierto que acoja a todos aquellos que, estando fuera de los partidos, quieren canalizar sus inquietudes políticas, prestar su contribución a mejorar la sociedad en la que viven y organizar democráticamente el disentimiento político, en un momento en el que el país pasa por una crisis democrática muy grave y las instituciones que tienen que dar soporte al Estado no cumplen con las expectativas que se podía esperar de ellas.

Esperamos no decepcionar a quienes puedan identificarse con las ideas que expresa SCM y, además, nos sentiríamos muy congratulados si deciden sumarse con su participación activa a esta andadura que acabamos de iniciar.

 

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