Sobre cine y la Cultura pendiente

¿Quién ha dicho que Príes no puede ser el nuevo Montmartre?

JESÚS NIETO JURADO

Ahora que la ciudad se viste de celuloide es un buen momento para hablar de la Cultura. Verás que desfilan los de las series por el Paseo Marítimo de Pedregalejo, en busca del espeto y de la rima fácil y coplera del Mere. Pero cuando la ciudad más resplandece sabemos que a Téllez lo cesan del CAL y que desaparece Mercurio, dos instituciones que ponen a Málaga en el lugar que merece. Si al turismo había que ponerle una sonrisa, qué no ponerle al escritor que malvive y que canta a las excelencias del jazmín y del Paraíso.

Acaso el cine es la cultura de masas, pero la Cultura es también la palabra escrita. La cuestión es que estemos a tiempo, que lo estamos, de que a Málaga nada humano le sea ajeno. Málaga bien pudiera ser capital de la Cultura en español si nos lo creemos. De hecho, es un reto que va tomando cuerpo y que nos ponderan desde arriba de Despeñaperros con alegría y cierta envidia

Esta semana de la guapa gente del cine al nivel del mar, le dan el premio Umbral a Antonio Soler, y esta semana una enamorada de Málaga, Karina Sainz, va por estos mundos de Dios presentando su novela/bombazo 'La hija de la española'. Karina y yo quisimos organizar una generación literaria entre el Pasaje de Chinitas y Malasaña. Yo recuerdo que me dijo algo de mi acento andaluz -exagerado- y mis ojos brillantes. Ella, caraqueña, se había medio exiliado a España y sentía que Málaga era un paraíso en el que las bondades de la meteorología no estaban reñidas con la libertad. Aún vivía Chávez y el Festival de Cine era español y se celebraba cuando la primavera tocaba al verano. Leo su novela y caigo en la cuenta en que ella pudo ser la rubia de mi última novela. O quizá no.

Se me agolpan todos estos recuerdos de la Cultura improvisada, sin pasarela, en estos días en los que nuestro idioma y nuestro cine saca músculo y talento, que lo hay a pesar de tanto serieadicto anglófilo y tanto agorero.

El reto de Málaga pasa, pues, por hilar la Cultura de los focos y la Cultura de las imprentas. Precisamente el foco puede servir como aldabonazo para que Málaga sea un epicentro de las cosas de los libros, como lo es de facto mi Valladolid de adopción.

Y no, no escribo desde el chovinismo ni desde la autocomplacencia. En Montmartre convivían pintores, poetas, escritores, teóricos y diletantes. En la Avenida de Príes también, que yo los he visto. Y nadie ha recogido firmas ni se ha constituido en lobby en su defensa. Porque, ¿quién ha dicho que Príes no puede ser el nuevo Montmartre? No se ha visto más cultura por metro cuadrado.

Sólo la cultura -y el fútbol- hacen ciudad. Y mayo está muy cerca para que quien tenga que hacer lo preciso, lo haga...