Sobran prejuicios

Las ayudas públicas se deben ajustar al derecho y a los intereses públicos, la reciba una hermandad o La Casa Invisible

PEDRO MORENO BRENES

Los prejuicios no son recomendables ya que nos lleva a una convicción (con escasa o nula información previa) que provoca actitudes hostiles hacia personas y grupos; ya lo decía Einstein: «Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio». Cuando del mundo cofrade se trata, los sectarios se dividen en dos ramas que se complementan; una está constituida por los se creen dueños de la Iglesia, integristas que si pudieran nos sacaban a empujones de los templos a los que no aplaudimos sus proclamas casposas, con el complemento del 'capillita' (que no cofrade) que se cree dueño de la ciudad en Semana Santa y reparten certificados de 'pureza cofrade', olvidando que 'hermandad' viene de hermanos, no de súbditos. La otra la forman los que repiten de forma cansina lo mal que lo pasan en la semana de pasión como si los llevaran a collejas a las procesiones, considerando a los que vivimos la Semana Santa como garrulos anclados en la España negra y no gastando ni un minuto de su valioso tiempo para enterarse que el economato de la Fundación Corinto (Hermandades de Málaga) ayuda a mucha gente que pasa hambre.

En mi etapa de concejal-portavoz de IU en el Ayuntamiento de Málaga, más allá de mi condición (nunca ocultada) de católico y de mi identificación con las hermandades de Málaga, me trataron siempre con exquisita cortesía en los actos a los que tuve el honor de ser invitado y creo que el mutuo conocimiento permitió superar prejuicios decimonónicos, debiendo resaltar que como candidato a la alcaldía, la Agrupación de Cofradías me dio la oportunidad de explicar mis propuestas a los hermanos mayores, algunas de las cuales discrepaba de posiciones mayoritarias entre los mismos. Lo anterior no fue óbice para un sonado encontronazo con el Obispo por mi pregón de las Hermandades de Gloria de Málaga o que, cuando entendía que los intereses públicos podían resultar afectados por alguna propuesta cofrade, con toda naturalidad mostrara mi oposición en el pleno municipal o en la prensa (respecto a algunas cesiones de inmuebles o subvenciones) lo que no llevó a enturbiar las relaciones que siguieron siendo respetuosas y cercanas. Por todo lo anterior creo que sobran prejuicios en el reciente Informe del grupo municipal Málaga Ahora, sobre la Semana Santa y «privilegios municipales a iglesia y cofradías», donde se afirma que en los últimos 20 años se han destinado ingentes recursos públicos para entidades católicas, «pervirtiendo así el aconfesionalismo sancionado por nuestra Constitución».

El art. 16.3 de la CE, tras formular una declaración de neutralidad, ordena a los poderes públicos mantener las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones, introduciendo de este modo una idea de laicidad positiva que veda cualquier tipo de confusión entre fines religiosos y estatales' (STC 128/2001). Entre las ayudas públicas algunas serán cuestionables y otras no, ya que lo importante es que siempre se ajusten a derecho y respeten los intereses públicos, la reciba una hermandad o La Casa Invisible.

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