Sinergia obligada

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Hace tres años, con la entrega de la Medalla de la ciudad de Torremolinos a la ciudad de Málaga se rompía una distante, fría y difusa relación. El acercamiento, la nueva etapa, tuvo ayer un capítulo que sin duda pone fin a una ruptura absurda y sin sentido que ha durado casi 30 años, prácticamente desde el mismo día en el que la que era entonces la barriada turística de la capital de la Costa del Sol se convertía en un municipio de pleno derecho pese a los desesperados intentos de Pedro Aparicio de frenar la decisión de la Junta de Andalucía. Málaga se quedó de la noche a la mañana con apenas mil camas hoteleras, sin paseos marítimos, sin oferta de ocio, sin turistas... Torremolinos no quiso mirar atrás, y entre unos y otros la casa se quedó sin barrer y el distanciamiento llegó a ser tan significativo que hubo disputas y contenciosos que llegaron a los tribunales. No era cuestión de partidos, ni de diferencias ideológicas, no ; subyacía un algo más en el que tampoco podemos echar en saco roto las diferencias personales, porque cada uno es como es, sin duda alguna. Lo cierto es que el Foro SUR-Intu Costa del Sol sobre el Eje Málaga-Torremolinos celebrado ayer en el Parador de Golf (magnífico espacio cuidado con mimo por un excelente equipo profesional capitaneado por Marián Montero) dejó ya totalmente claro que la nueva etapa de hace tres años se ha acelerado y consolidado y ambas ciudades, ambos alcaldes (Francisco de la Torre y José Ortiz) tienen muy claro que la sinergia es positiva para ambas urbes y que lo que es bueno para Málaga es bueno para Torremolinos y viceversa. No crean que es un tema baladí, ni que es un pensamiento de Perogrullo, porque no ha sido así históricamente hablando ni mucho menos, sino todo lo contrario.

Málaga y Torremolinos están llamadas a entenderse, a ser una sola cosa en muchos aspectos, entre otras cosas porque con el tiempo, no dentro de mucho además, van a ser eso, 'una sola cosa' desde un punto de vista urbano. Ponerle puertas al campo es por tanto una solemne tontería y De la Torre y Ortiz lo entendieron con claridad desde hace tres años, y ahora se ven los frutos. La suma de ambas ciudades es singular, única, y convierte su oferta en algo que envidiaría cualquier otro enclave del mundo, con la ventaja además de sus magníficas comunicaciones e infraestructuras que unen a las dos capitales, por su cercanía que ya es de récord si tenemos en cuenta que una y otra ciudad distan sólo a cinco minuto de tiempo de uno de los aeropuertos internacionales más importantes de Europa, algo que hoy en día es una joya para quien lo pueda ofertar y disfrutar.

Turismo, innovación, cultura... Sumamos factores y nos quedamos cortos, porque Málaga y Torremolinos no han sido sólo 'una' por cuestiones administrativas, sino que de siempre se ha pensado así por los habitantes de ambas urbes. Además, una cuestión parece clara: ¿habría tenido Málaga la gran eclosión que hoy disfruta si Torremolinos hubiese seguido siendo su barriada turística? Seguro que no. Verse de la noche a la mañana sin apenas un hotel de cierta categoría agudizó el ingenio, y por ende hoy disfrutamos todos del éxito.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos