Silicon Tower

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Surgió como surgen casi todas las grandes ideas, como una versión postmoderna de ese «no hay huevos» (ni ovarios, que también los hubo) tan español, que sólo puede acabar en prodigios o en aberraciones. Fue tomando forma de proyecto básico entre risas y bromas de algunas de las mentes más brillantes de Málaga, cada uno a kilómetros de distancia del otro, delante de su móvil. Como no podía ser de otra forma, dado el contexto de la iniciativa, el canal fue la red social Twitter, que es como la tertulia del Café Central del siglo XXI.

La idea es tan sencilla que todavía ahonda más la distancia entre ese sentido común apabullante de quienes tienen la suerte (o la desgracia) de tenerlo, y la burocracia papelera que lo vuelve todo imposible aunque no lo sea. La vieja torre de Correos, abandonada por la Junta desde hace casi una década, va a salir a subasta. Y qué mejor uso, en una ciudad con graves carencias de espacio para oficinas, que convertir sus casi 17.000 metros cuadrados en la sede de algunas de las principales empresas tecnológicas malagueñas, con toda la carga simbólica de tenerlas agrupadas en un edificio emblemático rehabilitado, al más puro estilo de aquellas naves californianas que fueron cuna del talento mundial. Virustotal, Freepik, Uptodown, Besoccer y otras tienen en común, además de ser negocios prósperos, jóvenes y locales, que repelen el PTA como el agua los gatos; urbanitas convencidos para los que el mayor incentivo es poder ir andando, en bici o patinete a trabajar, frikis digitales que lideran desde Málaga algunas facetas claves de la nueva economía.

No era todavía ni un esbozo, apenas habían pasado horas desde el lanzamiento de la propuesta cuando se encontraron con un potente aliado. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, conoce, por ellos y por otros empresarios, de la falta de espacios adecuados para que los negocios prosperen, y la propuesta de la Silicon Tower conecta con una de las líneas estratégicas de su mandato, que no es otra que acabar con esta carencia. La Junta ya ha anunciado que está dispuesta a sacar cuanto antes al viejo edificio de Correos del abandono y la ruina, mediante su subasta pública, y hay inversores dispuestos a comprarlo y a darle este uso. Hay interés por hacerlo, hay dinero, ilusión y ganas, así que en principio todo cuadra, al menos visto desde la claridad de unas mentes acostumbradas a lidiar a lo 'Matrix' con millones de ceros y unos...

Pero no va a ser sencillo, nadie dijo que lo fuera y nunca lo es cuando se trata de urbanismo en Málaga. Para variar, el principal problema viene de la calificación del inmueble, que tiene un uso dotacional, y para cambiarlo hay que hacer innumerables trámites que tardan años, en el mejor de los casos. Y eso, los empresarios tecnológicos es lo único que no tienen, porque en lo que se tarda en papeleo los competidores mundiales les adelantarán por la derecha.

Es muy probable que este grupo de visionarios no lo vea a corto plazo, y tenga que suplir sus necesidades por otro lado, quizás rehabiliten viejas naves o construyan donde les dejen. Pero, si sale adelante, la Silicon Tower será para los emprendedores que vengan detrás, los que les tomen el relevo, y para quienes estos han sido como el hermano mayor que abre el camino de las normas frente a unos padres demasiado chapados a las viejas costumbres.