La semillita

Ana Barreales
ANA BARREALES

Está el PP andaluz como esos padres de gemelos, que no dan abasto a a atender a sus dos hijos, y cuando están pactando con uno, protesta el otro. Así que salieron corriendo a decir que no había ningún acuerdo oculto entre PP y Vox, y que lo único pactado es lo que aparece en los 37 puntos presentados, esos que Albert Rivera dice que son «papel mojado». Es difícil de creer cuando ni siquiera se ponen de acuerdo entre los tres en lo que han firmado, ni en si es vinculante o no. Es decir, que la parte contratante de la primera parte será considerada parte contratante de la primera parte, que diría Groucho Marx, pero no tiene nada que ver con la parte contratante de la segunda parte, aunque las dos formen una unidad con la tercera.

Puede que la derogación de la ley de violencia de género y de la ley LGTBI hayan desaparecido del documento, pero la semillita de Vox está plantada: han abierto un debate en la sociedad de algo sobre lo que existía un consenso generalizado, no sólo social, sino de los partidos, al menos hasta hace cuatro días. Todo ello, basándose en sospechas, prejuicios y mentiras, como que el «87% de las denuncias por violencia de género son archivadas». Una estrategia muy parecida a la de Trump.

O jugando a la demagogia, como cuando afirman que todas las violencias tienen que ser castigadas (como si no lo fueran ya). Claro que todas las agresiones son igual de graves, pero la violencia machista la sufren las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Y no es la única que tiene un tratamiento diferenciado: pasa también, por ejemplo, con las agresiones que sufren los profesionales sanitarios por el hecho de serlos y se considera atentado a funcionario público.

No habrá acuerdos ocultos en el pacto mangoneado desde Madrid, pero el lenguaje del PP ha cambiado. Teodoro García Egea, entre otros, hace piruetas verbales para no decir 'víctima de violencia de género' y las llama « personas agredidas por alguien que vive con ella 24 horas» . Y justifica la consejería de la familia porque «hasta los de Podemos tienen familia». Ya, y mucha gente tiene gato.

Lo siguiente a abrir el debate será intentar vincular a una única ideología el movimiento feminista. Pese a todo lo conseguido, el último gran salto cualitativo se produjo cuando se transversalizó, así que lo contrario es muy mala noticia para todos los que defendemos la igualdad.

La cuestión es que PP y Ciudadanos suman 47 diputados, mientras que el PSOE y Adelante Andalucía suman 50. Es decir, que por muy estupendos que se pongan, los acuerdos entre PP y Ciudadanos necesitarán el apoyo de Vox para salir adelante. Y lo mismo pasará con los de los populares y el partido de extrema derecha.

Lo que aprueben o no se verá, pero ahí está ya la semillita.