LA SEMANA SANTA NECESITA UN REVULSIVO

Imagen de la rampa instalada para la entrada de los tronos a la catedral. :: ñito salas/
Imagen de la rampa instalada para la entrada de los tronos a la catedral. :: ñito salas
Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Este Domingo de Ramos es verdaderamente de estreno para la Semana Santa de Málaga. El nuevo recorrido es una incógnita, aunque ya ha conseguido una cosa bastante importante: poner en el foco del debate a las procesiones. Y la verdad es que le hacía falta. En los últimos años la Semana Santa de la capital ha ido languideciendo después de la época dorada que tuvo en las décadas de los ochenta y de los noventa, cuando la juventud se incorporó de manera masiva a las cofradías. Desde entonces ha funcionado con la inercia de ese gran empuje, pero llegó un momento en el que el movimiento producido por la misma se paró. Los cambios que se han producido en los últimos años hacia una Semana Santa más seria, más religiosa, no han terminado de cuajar entre el gran público, que se ha ido despegando poco a poco de estos desfiles. Para gustos, colores. La paulatina desaparición del 'espectáculo' en los desfiles procesionales con la pérdida cada vez más patente de pulsos, cruces y encierros que suponían un auténtico fin de fiesta ha supuesto una menor presencia de público que demandaba esa manera de procesionar tan característica de Málaga. Las cofradías son soberanas y han apostado más por el recato, por el orden, por la exaltación de sus imágenes más allá de lo accesorio. Hay que respetarlo, guste más o menos, pues para eso son los cofrades los que están todo el año al pie del cañón más allá del día de su salida. Pero había que reaccionar, porque se corría el riesgo de que se produjera una peligrosa endogamia en el mundo cofrade.Porque es cierto y no debe esconderse que las hermandades tienen problemas para conseguir hombres de trono y nazarenos. Esa es una realidad a la que había que hacer frente. Por eso era necesario un revulsivo. Y el nuevo recorrido puede serlo. La Agrupación de Cofradías que preside Pablo Atencia ha sido valiente en plantear un cambio, porque todo cambio conlleva recelos, sobre todo en un colectivo que aglutina a 41 cofradías con sus correspondientes recorridos y con sus correspondientes y legítimas aspiraciones. A esto hay que unir el recelo generado entre los abonados de las sillas, que llevan años y años acostumbrados a 'su sitio'. Y cambiar de sitio siempre provoca protesta porque no se sabe si el nuevo asiento permitirá contemplar las procesiones con el mismo punto de vista. Los cambios se han llevado a cabo con el pretexto de las estrictas medidas de seguridad que ha impuesto el Ayuntamiento de Málaga, que salió escarmentado tras la estampida que se produjo hace un par de años en calle Carreterías durante la procesión del Cautivo. Se han extremado las precauciones e incluso se cerrarán calles al paso del público si se considera que están lo suficientemente llenas. La Agrupación ha aprovechado esta excusa para hacer un recorrido en el que se ha potenciado la catedral. Es hasta cierto punto lógico que una celebración religiosa tenga principalmente como testigo el principal templo de la ciudad y sus alrededores. No cabe duda de que los nuevos escenarios son más bonitos, aunque haya que lamentar que sitios tan populares como la tribuna de los pobres vayan a ser anecdóticos, pues numerosas cofradías, entre ellas las que despiertan más interés, dejarán de pasar por allí. Y ese puede ser el gran problema del nuevo recorrido, que la gente que no sea abonada no tenga sitios suficientes para ver el paso de las cofradías. Este aspecto será fundamental, porque lo que también hace grande a la Semana Santa de Málaga es la presencia masiva de espectadores. Y es que aunque una cofradía ponga en la calle un perfecto desfile procesional con sus tronos restaurados, con magníficos y renovados enseres, con una buena banda de música éste quedará deslucido si no hay público por su recorrido. Esto es así. No hay nada más demoledor para una cofradía que desfilar por una calle con las sillas sin ocupar y sin gente que le vaya dando calor a pie de acera. Pero no hay que adelantar acontecimientos. Por lo menos hay que dar una oportunidad para comprobar cómo resulta el nuevo recorrido. Y si éste es finalmente el revulsivo que sin duda necesita la Semana Santa de Málaga. Ojalá vaya todo muy bien.