LA SANIDAD DE TODOS

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

España tiene uno de los mejores servicios de Salud del mundo. Sí. Y hay que estar orgullosos de ello. Pocos países en el mundo conciben la Sanidad como lo hace España, con coberturas universales dentro de un envidiable Estado del Bienestar. Pero ello no debe evitar que abramos los ojos a la realidad de que la Sanidad de este país tiene un grave, diría que gravísimo, problema estructural. Y la solución pasa por decisiones conjuntas lejos de enfrentamientos partidistas. Si en este país queremos salvar la Sanidad, debemos hacerlo todos juntos. Y cuando digo todos, me refiero a andaluces, vascos, catalanes o madrileños; de izquierdas, de derechas o de centro; socialdemócratas, liberales, comunistas o democristianos. Todos. Y todos juntos.

Lo ha dicho el Tribunal de Cuentas a través de su presidente, Ramón Álvarez de Miranda: «El gasto sanitario es insostenible». Pero basta con ser usuario de la Sanidad Pública para darse cuenta de ello: aquí, en Málaga, urgencias saturadas, listas de espera diagnósticas interminables, operaciones quirúrgicas retrasadas y, sí, personas que se mueren mientras esperan tratamiento.

España necesita un pacto por la Sanidad capaz de ganar eficiencia en el gasto y centralizar servicios y recursos hoy distribuidos ineficazmente por 17 comunidades autónomas. La competencias pueden ser regionales, pero puede haber coordinaciones estatales. Y el Centro Nacional de Trasplantes es un claro ejemplo de éxito.

La Sanidad requiere un nuevo paradigma, una reconversión estructural en la que estén implicados usuarios, médicos y personal sanitario, gestores y políticos. Sin convertir la Sanidad en arma política ni partidista, con sentido de Estado, sentido común y sentido de la honestidad y dignidad política.

En Málaga, el grupo de expertos encargado de analizar la situación de la Sanidad, liderado por el exconsejero José Luis García de Arboleya con la participación de un amplio equipo de profesionales, lo tiene claro: hay que construir un nuevo hospital con 800 camas, mantener Carlos Haya, convertir el Civil en un centro de investigación y dotar a la zona Este de un centro de consultas externas, pruebas diagnósticas, área de radiodiagnóstico y urgencias. Y mientras llega todo ello -al menos cinco años-, una gestión eficiente y conciertos con entidades privadas para agilizar las pruebas y los diagnósticos y paliar los graves efectos de las listas de espera.

Esta vez el diagnóstico está claro y preciso; llega de fuentes solventes e independientes. El lunes lo conocerá de primera mano la consejera de Salud, Marina Álvarez, y será cuando la Junta de Andalucía podrá retratarse: ¿Quiere de verdad mejorar la Sanidad andaluza? ¿Apuesta de verdad por Málaga (a la cola de Andalucía en ratios de camas, médicos y servicios)? La respuesta es ponerse manos a la obra. Así de fácil. Todo lo demás será palabrería y decepción. Todos debemos ayudar -y la oposición, la primera-, pero también exigir desde la lealtad eficacia, decisión y empeño para mejorar la Sanidad, la Sanidad de todos. La consejera Álvarez tiene la palabra. Y la presidenta Susana Díaz, también.

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