Salud se equivoca

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La consejera de Salud, Marina Álvarez se equivoca, a mi juicio, al instar al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, a que diga dónde se construye el hospital público que la Junta de Andalucía ha prometido y que tendría que haber estado hecho hace años. Yerra la consejera al dejar que sea el Ayuntamiento el que se incline por una de las dos opciones que hay sobre la mesa: erigir edificio detrás del Materno Infantil, en los terrenos del centro de innovación social La Noria (como han propuesto los expertos que han elaborado un informe sobre las necesidades sanitarias de Málaga) o ejecutarlo en el aparcamiento del Hospital Civil (esa es la alternativa preferida por los técnicos municipales y por el alcalde). Ambos espacios son propiedad de la Diputación, que tiene que ceder el suelo a la Junta. Las Administraciones están para actuar y ejercer sus atribuciones, no para que otros les resuelvan los problemas. Pronunciarse sobre dónde se construye el hospital corresponde a la Junta, que para eso lo va a pagar y es la que cuenta con las competencias sanitarias. Es lógico consultar al Ayuntamiento y escuchar la opinión del alcalde, pero la que tiene la última palabra y la que debe decidir es la Consejería de Salud. Lo contrario es permitir que un tercero se arrogue una determinación que no es de su ámbito. Una cosa es negociar y dialogar y otra dejar de asumir las funciones que competen. La elección del emplazamiento del nuevo hospital es responsabilidad de Salud. Si delega esa facultad en el alcalde demostrará incapacidad de resolución y falta de criterio.

¿O lo que hay detrás de esta patada al balón para mandarlo al campo del Ayuntamiento es permitir que este se manifieste a favor de los aparcamiento del Civil para, de ese modo, no ser directamente responsable de dar de lado a los más 350 expertos que han estado trabajando gratuitamente durante 15 meses y que consideran que la mejor ubicación es a las espaldas del Materno? Si ese es el motivo, lo que evidencia la consejera es ser una timorata, dicho con el debido respeto a su cualificación como médica y sin pretender ser descortés con ella. A las cosas hay que llamarlas por su nombre; cada palo debe aguantar su vela. A los políticos se les paga para que sean eficaces. Y la eficacia se confirma tomando decisiones, señora consejera. Y, en este caso, no es De la Torre ni el Ayuntamiento los que deben decir dónde se erige el hospital. La que tiene que elegir una de las dos opciones, y cuanto antes, es la Consejería de Salud. Si no lo hace, su prestigio quedará comprometido.

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