Que no se sacrifique

Aznar va dando lecciones de patriotismo mientras está mareado de tanta puerta giratoria

PEDRO MORENO BRENES

Acabada la incógnita: tenemos nuevo gobierno presidido por Pedro Sánchez y los nombres no dejan indiferente a casi nadie. Habrá que esperar para ver su derrotero pero tengo la impresión que en algunas trayectorias sobran frivolidad y soberbia, aunque lo importante es lo que harán y como diablos sacaran adelante esta legislatura (que como su nombre indica, tiene como una de sus principales funciones aprobar leyes), con una minoría que apoya al gobierno (PSOE), otra minoría encabronada (el PP recién desbancado y Ciudadanos descolocado) y los grupos restantes flipando por el desdén con el que el nuevo presidente les trata tras unos días de cortejo y bonitas palabras para obtener sus codiciados votos en la moción de censura. Algo pasará.

Y si el patio no estuviera ya suficientemente revuelto, hace unos días se deja caer el expresidente del Gobierno José María Aznar con su ofrecimiento para ayudar a la reconstrucción del centro derecha español. Hace algún tiempo, frente a una pregunta sobre si se planteaba volver a la política, contestaba: «cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país. No tenga dudas». Lo de Aznar es de traca; va dando lecciones de patriotismo mientras está mareado de tanta puerta giratoria, su arrogancia es de libro de psiquiatría, se cree predestinado a ser el salvador de España y en un gesto de grosera traición al partido que lo hizo presidente del Gobierno, se dedica ahora (como su amiguete Zaplana) al apoyo, sin disimulo alguno, a Rivera, el directo competidor del PP en su mismo espacio político. Por si fuera poco, ahora se quita las pulgas ante su etapa como presidente del PP y del Gobierno y las órdenes de prisión y condenas a sus directos colaboradores, sin el menor gesto de reconocimiento de su responsabilidad, al menos moral y política, en la desbocada tendencia al delito de algunas personas a las que designó para altos cargos del Estado.

Me son indiferentes los planes vitales de Aznar (entre los que parece que se encuentra darle la puntilla a su propio partido) cuando apela a su responsabilidad, a su conciencia y a su partido (ámbitos ajenos a mi persona), pero cuando dice que lo hará por su País, me siento aludido y con derecho a protesta. Como malagueño integro la Nación Española; en la cuota parte que me toca le quiero trasladar a este señor que le dispenso de «tan alto sacrificio» ya que de salvadores España ha tenido demasiados a lo largo de la historia. Apelo a la memoria de mis conciudadanos para que recuerden muchas tropelías, pero en especial la guerra, ilegal e inmoral, de Irak, los centenares de miles de muertos provocados por una mentira, y a nuestros compatriotas muertos en esa guerra cuando, como periodistas, la mostraban al mundo: Julio Anguita Parrado y José Couso (asesinado por militares de EEUU). Quiero pensar que Aznar tendría una pizca de humanidad y sentiría esa muerte, pero no hizo nada para que se hiciera justicia. Que no se sacrifique por nosotros, podremos soportarlo.

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