Rioja o Rivera

Al CIS sólo le ha faltado acertar la combinación de la Primitiva

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Despertarse con la resaca de las elecciones juntada con el alivio que produce que en el Congreso hayan entrado 'solamente' 24 diputados ultras nos dispone a una sensación extraña, que es el consuelo de aquello que no parece del todo bueno pero que podría haber sido mucho peor según las predicciones de algunos agoreros. Las primeras bofetadas de la noche electoral fueron a parar a las caras de quienes se han metido con el CIS de Tezanos, a quien sólo le ha faltado acertar la combinación de la Primitiva.

Los resultados electorales han tenido un claro ganador, que es el PSOE, pese presentar a un candidato aséptico como Pedro Sánchez, cuyo discurso ganador ha podido ser uno de los peores de la historia. La socialdemocracia se ha visto favorecida por el aumento de la participación, que es algo usual en nuestro país, donde la derecha lleva cosechando un número votos parecido desde hace décadas, pero cuya desintegración en tres partes ha dejado al PP perdido, como vaca sin cencerro.

El viaje a ninguna parte del PP de Pablo Casado ha sido demoledor para muchos simpatizantes y también, como es fácilmente constatable, a un montón de militantes, entre ellos muchos andaluces, que no se han visto representados por el tono bronco de un radical con piel de cordero y sonrisa heladora. Casado ha hecho una campaña equivocada y llena de insultos fuera de lugar. Añadan a esto el equipito que ha montado. Cayetana Álvarez de Toledo ha estado políticamente ida; el esperpento de un candidato como Juan José Cortés, a quien toda España acompañó en su dolor pero que no tiene capacidades ni experiencias en nada más que la de telepredicador por la cadena perpetua y la elaboración de discursos absurdos. Uno pensaba las aspiraciones políticas de este tipo acabaron cuando fue detenido por su implicación en un tiroteo, pero España es diferente. O Montesinos, el paracaidista malagueño, a quien ni su soltura mediática ni su pelazo han ayudado a nada que no pase por el hundimiento. Todos ellos guiados en espíritu por un Aznar que vive como flotando en una nube de ego y acompañados por Adolfo Suárez Yllana, designado ya como el enterrador oficial de un PP cuyas pompas son cada vez más fúnebres.

El relativo descalabro de Unidas Podemos, que tiene buenos candidatos pero también mucha basura que apesta incluso fuera de sus propias cloacas, hace pensar que buena parte de los votantes se habrían sentido cómodos con una alianza entre el PSOE y Ciudadanos sin dependencia de nacionalistas. Ciudadanos ha sido otro gran beneficiado del 'crash' de la derecha y al final tampoco parece tan mala idea que encuentre su sitio en el liderazgo de la oposición, pero con calma. Lo que debe pasar ahora es que los socialistas formen un Gobierno y que se les deje gobernar. Favorecer un feliz desenlace en el que los ciudadanos encuentran en su vida un poco más de estabilidad, que buena falta nos hace, aunque conscientes de que en esta vida todo es temporal.