Día de Reyes

Los adultos también desean que Sus Majestades les dejen junto a sus zapatos o en el balcón algún bonito y singular detalle que por un instante les haga niños de nuevo

JOAQUÍN L. RAMÍREZ

Venían de Oriente siguiendo a una estrella que señalaba la llegada del salvador del mundo que Dios enviaba, era un niño recién nacido y querían ofrecerle regalos de bienvenida para mostrarle su servicio y agradecimiento. La tradición, la leyenda y la historia, se confunden en una nebulosa del recuerdo de lo ocurrido hace ya más de 2.000 años. Desde entonces, los niños del mundo esperan esta conmemoración en la que los Reyes Magos de Oriente vuelven año tras año y les traen regalos en una noche mágica en la que el mundo es un mejor lugar.

Pero no sólo los niños esperan la noche de Reyes, también los adultos desean disimuladamente que Sus Majestades les dejen junto a sus zapatos o en el balcón algún bonito y singular detalle que por un instante les haga niños de nuevo. Y es que vivir esa ilusión o, en el caso de los ya mayores, recuperarla, es una de esas ocasiones en las que amar es la regla natural.

Después de la magia vuelve la realidad y hay que tomar el tren. Pero mejor que no sea en Extremadura, esa región olvidada de Madrid desde hace tanto. A veces se dice que ese bello y amable país que es Portugal, durante siglos, ha visto cómo España no le echaba cuentas, le daba la espalda. Extremadura está geográficamente entre España y Portugal, y también ha visto más la espalda que el rostro de la nación a la que pertenece en todo el siglo pasado y en lo que llevamos de éste.

Es cierto que el proyecto ferroviario de alta velocidad Madrid-Lisboa, a través de tierras extremeñas, se vio truncado por la expresa renuncia al mismo de las autoridades lusas con motivo de la profunda crisis económica que hasta hace poco afectó a Occidente. Ello no sólo modificó los planes, sino que hizo decaer cualquier proyecto de alta velocidad o hasta de los llamados de velocidad alta (algo más lentos y más baratos) en o para Extremadura. En Adif argumentan que no hay una notable afluencia de viajeros. ¿No hay tren porque no hay viajeros o no hay viajeros porque el tren es indigno, vergonzoso y está abandonado en su suerte de la primera mitad del siglo XX?

Durante años Extremadura ha protagonizado datos de desempleo, escasez de desarrollo y baja renta per cápita junto a Andalucía y a ratos Castilla la Mancha. Cada razón tiene su propia causa, desde luego la de Extremadura tiene una principal, la ausencia de inversión, de apuesta política, de planes y de proyectos. Nada de eso ha ocurrido ni en tierras manchegas ni andaluzas. Teruel existe, también Extremadura, pero las grandes inversiones siempre van a para a otros destinos, Cataluña, País Vasco y a mucha distancia el resto. Extremadura apenas está en esa lista, pero tampoco está en la minuta de la protesta ni en la de los políticos victimistas.

Estas Navidades y sus albores han traído muchas cosas, desde la 'cumbrita' Sánchez-Torra en protocolario e indigno pie de igualdad a los pactos de gobierno para Andalucía, aún por cerrar. También el tren de la vergüenza de Extremadura y la evidencia probada de que a la chapuza ferroviaria se le añadió la ineptitud para paliar sus lamentables molestias. Pues en la línea Badajoz-Madrid, el martes 1 de enero, 180 pasajeros sufrieron una avería mecánica en este convoy a su paso por Mérida que no pudo ser reparada. Transbordados a otro tren, tras una hora de espera, el segundo tren sufrió otra avería a su paso por Navalmoral de la Mata, quedándose a oscuras más de dos horas sin explicación alguna. Finalmente, no «pudiéndose» reparar tampoco esta avería, los 180 sufrientes y muy maltratados viajeros fueron transportados a Madrid en autobuses. Ese mismo día, el tren Talgo que salió a las 8.45 horas de Badajoz sufrió otra avería a la altura de Mérida que quedó arreglada a los 40 minutos. Este retraso hizo que este mismo tren, a su vuelta desde Madrid, partiera hacia Badajoz con 20 minutos de retraso. Por eso... 2019 es la hora de Extremadura. Las políticas gubernamentales de dinero extra para Cataluña, millonarias transferencias, para lograr aprobar los presupuestos de Pedro Sánchez o la repentina e inexplicada supresión de un plan ya comprometido de unos 200 millones para carreteras de Canarias, chirrían como nunca en los tiempos de internet. «Justos y benéficos», Sánchez debiera recordar sus obligaciones y dejar de comerciar con sus anhelos e intereses usando los recursos de todos... Queridos Reyes Magos, este año en Moncloa, aparte de carbón, un mapa de Extremadura y una medallita de plata de la Virgen de Guadalupe, muchas gracias.

 

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