Retrasar la jubilación

ANTONIO PAPELL

El presidente de la Agencia Federal de Empleo, Frank-Jürgen Weise, acaba de proponer una modalidad de jubilación voluntaria a los 70 años, cómo fórmula idónea en sectores en que es frecuente la voluntad de sus integrantes de seguir en activo pasada esta edad, y que resulta, a su juicio, compatible con la posibilidad de acceder a un retiro anticipado con 63. Weise ha argumentado su propuesta aduciendo las necesidades actuales del mundo laboral y el deseo de muchas personas, especialmente en determinadas profesiones, de mantenerse laboralmente activo pasada la edad legal de jubilación. Además -y esta es la clave de la propuesta-, tal retraso favorece la sostenibilidad del sistema, sin perturbar significativamente la empleabilidad de los jóvenes.

El tópico alentado por las organizaciones sindicales ha venido siendo el de la necesidad del relevo generacional. Era necesario que se jubilara un trabajador para que otro ocupara su lugar. Pero las circunstancias de la propia sociedad han evolucionado. Los avances de la tecnología obligan a que cada puesto de trabajo sea desempeñado por un empleado preparado específicamente, con independencia de su edad. Los roles laborales no se heredan. Así por ejemplo, la dirección de Indra se lamentaba recientemente de la dificultad que tiene para cubrir los cientos de vacantes que actualmente tiene en sus plantillas por la falta de preparación de la oferta laboral española. Es absurdo, pues, que se fuerce la jubilación de un técnico especialista con las capacidades intactas para que pueda dejar sitio a un trabajador que no existe.

Además, deberemos hacernos a la idea de que tendremos que convivir en un futuro próximo con un desempleo estructural, es decir, con una escasez de trabajo por el avance de la tecnología, lo que obligará a establecer una renta básica con la que subsistan quienes no consigan emplearse durante un largo periodo de tiempo (o hasta que se formen). Así las cosas, una jubilación temprana, combinada con la necesidad de financiar esta renta básica, depositaría sobre los hombros de los trabajadores una carga demasiado pesada.