En recuerdo de María Victoria
Francisco Salado
PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN DE MÁLAGA Y ALCALDE DE RINCÓN DE LA VICTORIA
Miércoles, 26 de noviembre 2025, 01:00
El 25N, como cada vez que desgraciadamente hay una víctima de violencia machista, volvemos a reunirnos para alzar la voz contra una de las mayores ... injusticias que persisten en nuestra sociedad: la violencia que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo. Una violencia que no entiende de edades, de lugares, de nivel económico ni de nacionalidades. Una violencia que, pese a nuestra firmeza, se sigue cobrando vidas y que sigue dejando demasiadas cicatrices visibles e invisibles en nuestra provincia y en nuestro país.
Como hacemos cada año, las instituciones y colectivos que celebramos el 25-N en un acto solemne leemos los nombres de las mujeres asesinadas en el último año y colocamos, a modo de homenaje, una flor en un árbol para su memoria. En esta ocasión tuve el honor de colgar, con el corazón encogido, la flor blanca con el nombre de María Victoria, la vecina de Rincón de la Victoria asesinada por su ex pareja el pasado sábado.
El asesinato de María Victoria ha sacudido a todo el municipio y nos ha dejado en estado de shock, de indignación y de dolor.
María Victoria no tuvo una vida fácil. Perdió a su hermano en un accidente de coche cuando éste apenas tenía 21 años. Era amigo mío. Su padre también falleció antes de lo normal, y pronto, demasiado pronto, su hermana y ella se quedaron solas con su madre.
Sin hijos, era una mujer buena, demasiado buena. Quizás por eso acudió a la llamada de su ex pareja, al que cuidaba pese a su proceso de separación. Como en tantos otros casos, no constaban denuncias previas por malos tratos ni María Victoria estaba en Viogén.
Hoy pensamos en ella, en su familia, en sus seres queridos y en toda la comunidad rinconera que aún intenta comprender cómo, una vez más, la violencia machista ha golpeado tan cerca. Cada crimen como este no solo destroza una vida: desgarra a un pueblo entero.
Y nos recuerda que no estamos hablando de estadísticas, sino de mujeres reales, con historias reales, arrancadas cruelmente de su presente y de su futuro.
Cada mujer asesinada es un fracaso colectivo. Cada menor huérfano, una herida que nunca se cerrará. Cada denuncia, un grito de auxilio que nos obliga a ser más rápidos, más eficientes y más valientes. Y como presidente de la Diputación de Málaga quiero subrayarlo con total claridad: no podemos normalizar lo intolerable. No podemos mirar hacia otro lado. No podemos permitir que el miedo condicione la libertad de las mujeres.
La Diputación de Málaga lleva años impulsando políticas que ponen a las mujeres en el centro: prevención, atención psicológica y jurídica, apoyo en el medio rural, formación para profesionales, sensibilización en centros educativos y campañas de concienciación que llegan a miles de personas. Pero somos conscientes de que, aun así, no basta.
Porque mientras haya una sola mujer amenazada, una sola mujer atrapada en el silencio, tendremos la obligación moral y política de seguir trabajando sin descanso.
Lo que hacemos no es suficiente, y todos deberíamos dejar a un lado cualquier enfrentamiento político y trabajar juntos para acabar con esta lacra. Este problema está muy por encima de las ideologías y de los partidos. Es un problema que incluso trasciende las fronteras de nuestro Estado. Es un problema de civilización, me atrevo a decir.
Quiero reconocer también la labor de quienes luchan en primera línea. De los equipos de igualdad, de los servicios sociales, de las asociaciones de mujeres, de los profesionales sanitarios, de los educadores, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de los juzgados especializados, y de todas las organizaciones que, desde la zona más urbana hasta el pueblo más pequeño, sostienen a las víctimas y acompañan su salida hacia una vida libre de violencia. A todos ellos, gracias.
Luchar contra la violencia de género no es una causa de mujeres; es una causa de toda la sociedad. Y cada gesto importa: escuchar, acompañar, denunciar, no justificar, no callar. Debemos recordar que cada comentario que desacredita, que banaliza o que niega la violencia de género es un paso atrás en un camino que tantas mujeres recorren con un valor inmenso.
Y quiero dirigir un mensaje claro a las mujeres que viven con miedo: no estáis solas. La Diputación de Málaga está con vosotras. Las instituciones están con vosotras. Hay una red sólida, humana y comprometida preparada para ayudaros a recuperar vuestras vidas. Pedir ayuda no es un signo de debilidad; es un acto de enorme fortaleza.
El 25N no es un acto simbólico. Es un compromiso.
Es memoria y deber para quienes, como María Victoria, ya no están, responsabilidad para quienes sí estamos y esperanza para quienes vendrán. Sigamos construyendo una Málaga donde la igualdad sea real y donde ser mujer no suponga nunca, bajo ninguna circunstancia, vivir con miedo.
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