Realismo mágico

ELENA MORENO SCHEREDRE

Las embajadas de Caracas tienen inquilinos pertenecientes al Parlamento venezolano y, a este paso, el cartel de 'completo' está al caer. Maduro acota su territorio, levantando la inmunidad de algunos parlamentarios para, pasito a pasito, hacerse con la Cámara y aquí paz y después gloria. En la tierra del realismo mágico redoblan los tambores desde hace tanto tiempo que parece que hayamos conectado la vida con el hilo musical de una consulta. En las revoluciones siempre se espera una llamada, una voz poderosa que ponga el semáforo en verde. Al parecer, esa llamada no se produce y a los desesperados les va carcomiendo la voluntad mientras caminan apretando los sueños con maletas vacías para llenarlas con una solidaridad mundial que se pudre en el país vecino.

Sabemos dónde está el puente de las Tienditas, allá en Cúcuta, y también que lo atravesaron en los últimos meses, según la CNN, más de cuatrocientos militares pertenecientes a la Policía Nacional Bolivariana, la Guardia Nacional, el Ejército, la Armada y hasta las Fuerzas Especiales. También se sabe que Maduro sigue nombrando generales para sustituir la merma y ya alcanza la cifra de entre 2.000 a 3.000 -no se ponen de acuerdo las fuentes- y eso son bastantes generales, demasiados incluso para un país asolado que boquea como un pez, sin educación, sin sanidad, sin luz, y sin sentido.

Cuando EE UU manifestó apoyar la lucha del pueblo venezolano contra el ogro de Maduro, alguien se atrevió a respirar profundo y aliviado sin tener en cuenta quién era el presidente del país más poderoso del mundo; un hombre arrítmico, que lo mismo va que viene, que se atrinchera con tuits y manda portaviones para medir quien lo tiene más grande. Naturalmente, el segundo de a bordo -el presidente ruso- se pronunció y la mecha que esperaba tras las barricadas callejeras se apagó, húmeda por las lágrimas. El paisaje de ese continente desbordante, a quien le puede la realidad, me conmueve profundamente.

América Latina tiene constantemente la amenaza de desahucio en el buzón del correo y a la vieja Europa le caen muy lejos los países que conviven con el caos y las revoluciones. Pero nosotros nos entendemos, todavía no hemos perdido la pasión por los sueños, todavía el bienestar no nos ha empapelado el alma, ni nos sentimos hermanos de los suecos o los alemanes. «La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz, La Habana con más salero», cantaba Carlos Cano. Quizás por eso, miembros de la Asamblea Nacional venezolana presentaron el martes varias denuncias en la Fiscalía española con el fin de conseguir bloquear las fortunas de quienes al amparo de Nicolas Maduro han saqueado -supuestamente- al país. Por fin alguien ha pensado en el bolsillo. El les corta la luz y espero que la ley le corte a él la posibilidad de comprar botas a tanto general.