Quirófanos

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Casi dos años y medio después de la apertura parcial del Hospital del Valle del Guadalhorce, ayer se pusieron en marcha dos de sus cuatro quirófanos, 10 sillones de recuperación postanestésica y 13 camas de hospitalización quirúrgica de las 22 previstas. Ese centro hospitalario es muy necesario para dar un respiro al Clínico. El edificio sanitario del Guadalhorce se abrió ocho años después de lo anunciado y de forma chapucera e incompleta. Alguien (muchos) no hizo bien su trabajo y el hospital carecía de la potencia eléctrica suficiente para garantizar el funcionamiento de los quirófanos, entre otras dependencias. Ahora ya hay luz, pero el centro sigue sin estar a pleno rendimiento, puesto que se ignora cuándo podrá abrirse la planta de hospitalización para enfermos no quirúrgicos. Nadie se atreve a dar una fecha, y menos en la situación de interinidad que hay en la Consejería de Salud y en el SAS tras los resultados arrojados por las elecciones del 2-D. Pero, vamos, que tiempo ha habido, y de sobra, para haber resuelto los escollos y las piedras en el camino. El Hospital del Guadalhorce se abrió tarde y mal. Y cuando un árbol nace torcido, luego cuesta mucho enderezarlo. Mal acaba lo que peor empieza. A ese hospital, que depende del Clínico, es imprescindible que se le dote de más personal de distintas categorías. Lo que no se puede pretender es desvestir a un santo para vestir a otro. Es decir, quitar a profesionales del Clínico Universitario para mandarlos al Guadalhorce. Esa opción ni es sensata ni es solución ni es de recibo.

Si no se incrementa la plantilla del centro hospitalario, no se podrá poner en marcha la planta de hospitalización. Los dirigentes que asuman las riendas de la Consejería de Salud y del SAS, si se produce el cambio político en la Junta de Andalucía, como todo hace apuntar, tienen por delante mucho trabajo por hacer. Entre las cosas inaplazables está dotar al Hospital del Valle del Guadalhorce de personal suficiente para ofrecer una atención de calidad. Sin profesionales, la sanidad no funciona. Pedir dar más con menos es inviable. Los ciudadanos de la comarca del Guadalhorce se merecen un centro hospitalario que, de una vez por todas, despegue y deje de ser remendado con parches. Bueno es que la mitad de los quirófanos ya estén en marcha (ayer fueron operados 16 pacientes), pero eso es solo una parte de lo mucho que todavía quedar por resolver. A ver si de una vez por todas el Hospital del Guadalhorce levanta el vuelo sin que le corten las alas.