Protesta sanitaria

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Las quejas por las carencias de la sanidad pública de Málaga son como un rosario de cuentas en el que nunca se acaba de contar. En ese pozo sin fondo caben tantas cosas que enumerarlas acaba con la paciencia del más templado. Y vaya por delante -que no está bien criticar por detrás- que los hospitales y centros de salud de SAS hacen todo lo que pueden y un poco más. El problema es que es tanto lo que hay que mejorar que empeorar es sencillo. Lo complicado es que los que mandan en la Consejería de Salud comprendan que así no se puede seguir. Con menos no se puede hacer más. Como motivos hay de sobra, la Plataforma por la Dignidad de la Sanidad Pública Malagueña ha convocado una manifestación para este jueves, que partirá a las siete de la tarde de la plaza del Hospital Civil y acabará junto al antiguo Hospital Noble. La protesta, auspiciada por los sindicatos CC OO, Csif, Satse, Sindicato Médico, UGT y USAE, cuenta con el respaldo de asociaciones de pacientes, colegios profesionales y partidos políticos. La pregunta que Salud debería hacerse es: ¿por qué se ha llegado a la convocatoria de una manifestación que pretende movilizar a la sociedad de Málaga en defensa de la sanidad pública? La respuesta la sabe cualquiera que tenga un mínimo de sentido común: falta de profesionales, exceso de trabajo en los centros sanitarios, indefinición sobre la construcción del tan necesario hospital del SAS en Málaga y un plan de vacaciones para este verano que no garantiza la sustitución de todos los profesionales que cojan su permiso reglamentario, lo que obligará al cierre de camas, quirófanos, consultas y plantas.

La lista de reivindicaciones es más larga, pero basta con lo expuesto en el párrafo anterior para explicar al lector las causas que llevarán a los malagueños a echarse a la calle para poner los puntos sobre las íes y hacerles ver a los dirigentes de la Junta de Andalucía que este toro no tiene ni un pase más y que aquí solo cabe cumplir lo prometido. Que no es lo mismo predicar que dar trigo. Por poner un ejemplo, no es de recibo que Salud siga sin decidir dónde se va a construir el nuevo hospital. Ese es un misterio digno de ser resuelto por el teniente Colombo, aquel policía con gabardina interpretado por el difunto Peter Falk. La consejera de Salud, Marina Álvarez, y su equipo deben resolver de una vez por todas ese asunto. Málaga no puede ni debe permanecer impasible ante una cuestión vital. A los políticos, cuya principal misión es estar al servicio del ciudadano, hay que reclamarles eficacia y competencia. ¡Qué menos!

 

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