Programa, programa, programa

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Muy poco queda en la actual política española de aquel «Programa, programa, programa» con el que Julio Anguita pretendía reiterar la importancia del compromiso de los partidos con sus electores. Hoy, los candidatos no defienden su programa sino su cuota de poder; tanto, que es difícil escucharles mencionar la palabra programa, que parece maldita en sus estrategias electorales.

Pero deberían saber que aquí, en Málaga, lo que verdaderamente importa es saber qué van a hacer con nuestros votos. Y por ello, mientras andan liados con sus caravanas preelectorales, ahí van algunas ideas para sus programas, sean de derechas o de izquierdas.

Málaga necesita, de una vez por todas, alcanzar el saneamiento integral de sus aguas y terminar con el vertido de aguas residuales al mar a través de colectores submarinos. No vendría mal (es una pura ironía) que el dinero que la Junta de Andalucía recauda con el canon de saneamiento se dedique de verdad a obras y no a cosas que preferimos no imaginar.

También deberían decir y comprometerse con la política de agua y aportar ideas sobre los trasvases y conducciones que garanticen el abastecimiento tanto para los hogares como para el regadío.

También podrían decir sus señorías los candidatos si están dispuestos a comprometerse con la integración del cauce del río Guadalmedina en la ciudad, una obra pendiente desde hace décadas y que es competencia absoluta de la Junta de Andalucía.

Y ya puestos, que digan qué hacer con el metro al Hospital Civil y qué hacer también con la conexión por metro con el Parque Tecnológico. Y si están dispuestos a planificar nuevas líneas hacia la zona Norte y la zona Este.

La Sanidad, que es uno de los grandes problemas actuales, apenas está en el argumentario político de las andaluzas. No sólo hacen falta compromisos reales con el tercer hospital, sino medidas para paliar la trágica lista de espera (sí, es una tragedia que haya quien muera esperando). Nadie duda de la excelencia de la sanidad pública en los casos graves, pero tampoco nadie duda de la alarmante lista de espera en pruebas diagnósticas y en ciertos tratamientos.

Y podríamos hablar también de la movilidad, de los carriles bici, de la falta de colaboración de la administración andaluza para solucionar los impactos de los planes de inundabilidad para las empresas del Guadalhorce y para grandes proyectos en Alhaurín. Y de la falta de colaboración para sacar adelante proyectos municipales. Y, por supuesto, del agravio comparativo en la política fiscal respecto a otras comunidades.

No vendría mal que los candidatos aparcaran un poco sus argumentarios y se centraran, de verdad, en el programa, programa, programa. También es cierto, no obstante, que la ciudadanía y la llamada sociedad civil debe, por un lado, exigir a sus políticos un compromiso más real con la provincia de Málaga y, por otro, pedir responsabilidades cuando estos compromisos se incumplan.

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