PRESUPUESTO PRORROGADO

Serrano (Vox) y el consejero de Hacienda, Juan Bravo. :: E. P./
Serrano (Vox) y el consejero de Hacienda, Juan Bravo. :: E. P.
Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

El bipartito andaluz ha tomado la decisión de encapsular al Gobierno para evitar que ningún meteorito de sus propias formaciones políticas por las generales y europeas-municipales-y otras autonómicas haga fracasar la coalición. La hibernación deberá durar hasta los pactos tras el 26 de mayo, es decir, pasado mediados de junio. En San Telmo se teme que se alargue algo más. La principal fortaleza del Gobierno que acaba de cumplir cien días es la aparente sintonía entre sus miembros del PP y Cs, incluidos Juanma Moreno y Juan Marín. A los dos les une la ilusión por seguir siendo presidente y vicepresidente y esa es la principal vacuna contra los virus de sus propios partidos. La mayor debilidad del Gobierno andaluz es estar en minoría en el Parlamento y necesitar a Vox para aprobar sus políticas.

PP y Cs hubieron de exteriorizar mucho cariñito a los diputados de Vox para lograr que se convalidara el decreto con la rebaja fiscal, uno de los asuntos estrella de los cien días. Lo hicieron en un contexto político nacional no demasiado propicio. Albert Rivera y Pablo Casado han marcado distancias entre sí, pero mucho más con Santiago Abascal, al que el dirigente del PP le ha situado donde todo el mundo lo había hecho antes que él, en la extrema derecha europea.

Lo paradójico es que Casado que ha derechizado al PP ahora quiera virarlo al centro para alejarse de los de Vox. Y que Moreno, siempre situado en el ala moderada y centrista del PP, se vea en la coyuntura de lisonjear a los de Vox porque sin ellos la estabilidad de su gobierno duraría lo que dura un cubito de hielo en un tinto de verano. Casado debería haber tenido en cuenta esta circunstancia antes de poner en un brete al Gobierno de la Junta con sus declaraciones, opinan en su partido en Andalucía.

El primer mensaje ya lo ha enviado Elías Bendodo a Génova para que se enteren: Vox es la tercera pata del cambio político en Andalucía. Los de Moreno confían en que pasada la etapa de elecciones la situación se tranquilice y a Vox se le vea como al partido «con el que se puede dialogar». Así se vio el pasado Pleno del Parlamento, cuando un día después de advertir Vox que igual el bipartito no celebraba otros cien días, votó las dos iniciativas legales del Gobierno. La gran prueba se verá en el Presupuesto de 2019. El bipartito sondeará a Vox los próximos días para oír cómo respira y que exigencias va a plantear.

El PP se prepara para lo peor y admite la posibilidad de desistir de aprobar el Presupuesto de 2019 para centrarse en el de 2020 si el ruido de los pactos municipales alargan la negociación hasta julio. Para menos de seis meses no tendría sentido un presupuesto y mejor seguir el año con el prorrogado del anterior gobierno socialista. Sería algo parecido a lo que ha ocurrido en el Gobierno de Pedro Sánchez. Con ese horizonte, casi mejor que el consejero de Hacienda se centre en el de 2020, cuya preparación ha de iniciar también en julio para presentar las primeras cifras en septiembre y aprobarse antes del 31 de octubre por el Consejo de Gobierno.