Polaridades

Sólo hay que darse un paseo por Facebook o Twitter para comprobar las enormes y múltiples dosis de fobias que existen

Polaridades
JOSÉ LUIS RAYAPROFESOR DE INSTITUTO

En determinadas épocas, la sociedad se polariza y se cae en un ciego e impulsivo maniqueísmo, que resulta a la larga profundamente contraproducente para el equilibrio social y emocional que todos necesitamos. No sé por qué oscuras razones nos encontramos -sobre todo en las redes sociales- a predicadores o portavoces de uno u otro bando, que proclaman sus consignas, a menudo, desde los más absurdos e incoherentes prejuicios. Muchos nos preguntamos a qué viene este constante hostigamiento ante cualquier manifestación o evento: se trata en ocasiones de cambiar de canal si no le gusta lo que ve. Pero no, ahí se encuentra gran parte de un extremo protestando ante lo que debería ser una celebración por los logros y los avances conseguidos y una reivindicación por lo que aún queda por conseguir. Siempre aparecen los perros del hortelano, que ni comen ni dejan comer y se encrespan con todo aquello que no comulga con su visión de la vida.

Sólo hay que darse un paseo por Facebook o Twitter para comprobar las enormes y múltiples dosis de fobias que existen: homofobia, islamofobia, xenofobia o cristianofobia, por citar las más populares.

Muchos de sus adalides poseen sus propios canales de Youtube, donde se convierten en auténticos predicadores, mediante los cuales pretenden ir aleccionando a una legión de seguidores que, casi siempre, son personas fácilmente manipulables que suelen carecer de recursos discursivos o racionales para replantearse muchas de esas consignas que son dardos envenenados, ya que de un hecho muy puntual se generaliza hasta elevarlo a verdad absoluta. Es muy fácil caer en la trampa y seguir esa senda siniestra que desemboca en las más dispares fobias.

Así, cuando un magrebí es detenido por cualquier delito, estos profetas aprovechan la noticia para extenderla y hacer creer que todos los magrebíes son delincuentes. Si un sacerdote es acusado de pederastia, la culpa y el escarnio cae sobre el sacerdocio en general. Otros equiparan homosexualidad y pederastia; otras ven al hombre como un violador en potencia y merece ser castrado desde la infancia; el político suele ir acompañado de la etiqueta de corrupto; musulmán con terrorista; millonario con explotador e infame y así un largo etcétera. Suelen ser clichés - en negativo- que alguien se encarga de fabricar y extender para confrontar a la sociedad a través de las fobias y los prejuicios. Tenemos que preguntarnos con qué fin. ¿Qué se persigue?, ¿qué se pretende fomentar?, ¿qué ganan ellos/as sembrando tanta discordia y avivando tanta malsana confrontación y crispación? Algunos medios de comunicación, presumiblemente imparciales, fomentan ese atosigamiento no sólo contra determinados colectivos sino también contra naciones, países, lenguas o especies animales incluso.

Le gente sensata y equilibrada no suele caer en estos paroxismos extremos de fobias y animadversiones hacia cualquier colectivo, religión o sociedad. A estos polos o extremos habría que educarlos de alguna manera y hacerles ver que hay vida y otras diversidades más allá de sus limitadas, arrogantes y prejuiciosas maneras de vivir, como decía la canción, y que la suya no es ni la única, ni la mejor.

Así pues, los migrantes son necesarios para la sostenibilidad de nuestras pensiones, que a su vez deben ir siendo regulados y legalizados por esos políticos, que tienen que estar para servir a su país o al municipio que los ha votado. De alguna manera, esos sacerdotes son los psicólogos del alma de muchos feligreses que desean acudir a sus homilías porque poseen eso que llaman fe y que nadie debe cuestionar ni desprestigiar, por muy ateo que sea. Por otro lado, los gais y lesbianas tienen todo el derecho del mundo a reunirse y reivindicar derechos y respeto - hay que apostillar que deberían reivindicarlos con mucha más vehemencia en otros países donde están condenados- y los heterosexuales deberían secundarlos puesto que esto es una reivindicación social que ayuda al avance, el bienestar y la prosperidad de toda una sociedad, puesto que la equidad siempre suma.

Lo más importante -hablo desde la ironía- es posicionarse en uno u otro bando, pues como se quede uno en medio corre el riesgo de ser abofeteado por don Diestro y don Siniestro. El zarandeo que recibes de uno y otro bando te puede indicar que debes reaccionar para posicionarte y empezar a berrear contra los que tienes en frente. Es cierto que no todo es 'bandable', quiero decir cuestionable, puesto que existen logros o derechos alcanzados que no son negociables, ya que pertenecen al terreno de la igualdad y esto debería ser un fin per se, una ley inviolable e intransferible, independientemente de determinados posicionamientos, que no deben ser aceptados porque no avanzan sino que retroceden.

Estas polaridades, aunque una de ellas se sustente en la incoherencia que contradice el avance social y civilizado de un pueblo o nación, son nutridas como se ha dicho anteriormente por numerosos adalides, falsos profetas, redes sociales, programas informáticos, o diferentes medios de comunicación con la perversa intención de mantener a la sociedad polarizada y enfrentada.

Piense usted qué se persigue con crear permanentemente este estado de crispación y enfrentamiento, a ver si puedo desechar la peregrina y conspiranoica idea de que si nos mantienen enfrentados por un lado, por otro nos dirigen cual prestidigitadores hacia no sé qué estado de sociedad en la que todos podamos ser mejor controlados y aleccionados.