El poder deconstruido

JOSÉ ANTONIO TRUJILLO

La democracia es la memoria de los libres. La lucha contra el olvido de lo que es justo. El valor de cada persona, la contribución necesaria, la construcción social de las personas iguales. El ejercicio del poder nos descubre el auténtico rostro de las personas que ostentan esa responsabilidad. La democracia acoge a todos los hombres, pero no sobrevive a todos los poderosos.

En la política cosmética en la que vivimos, donde las redes sociales aspiran a suplantar las opiniones de los ciudadanos, y en demasiadas ocasiones se pretende generar corrientes de opinión desde el ejercicio sectario de algunos medios de comunicación, encontramos el campo propicio para la crema buenista y la bisutería intelectual tan demanda entre las personas poco críticas. Estos días hemos asistido a la escenificación de todo tipo de juegos de rol para conformar entre los dirigentes del PP, Ciudadanos y Vox, una nueva mayoría que cambiara el gobierno andaluz tal y como los andaluces mayoritariamente dispusieron. Tensiones ficticias, órdagos sin cartas, brindis al sol, cervezas sin tapa, mentiras no piadosas, documentos por firmar, acuerdos por mojar. La semana que viene la realidad se impondrá a la política ficción, y el nuevo gobierno comprobará que su primera obligación será la de su propia supervivencia, porque el poder une lo que la política distancia.

Los andaluces quieren que las arañas se queden sin tela, que la administración no sea paralela, que los impuestos no se hereden, que el talento tenga audiencia, que la burocracia no gane la partida, que la industria no sea pasado, que la universidad tenga poco que ver con los cotos, que la política no tenga sitio ni en las aulas ni los hospitales, que la innovación no sea ciencia ficción, que la cultura no sea un programa de televisión de madrugada, que la prensa sea libre y no dependiente, que el turismo no sea una feria en el extranjero; en definitiva: menos administración pública y más ciudadanía.

Es verdad que la nueva confluencia del centro derecha andaluz medirá sus primeros pasos, diferenciándose cada uno de cara a las próximas elecciones municipales. Intentarán deconstruir el poder, para que la tortilla parezca por un lado el huevo y por otro las patatas, y no el pincho por excelencia de nuestra democracia.

España es un país donde para hacer tortilla hay que romper los huevos, mezclarlos con la patata dentro de una sartén caliente y finalmente servirla en un plato.